Isabel Martín: ‘Cuando decides irte, hacer las maletas, ya sabes cuáles son las renuncias’

Demostró valentía y fortaleza al decidir irse a Perú, un país desconocido por completo para ella con tal de trabajar en lo que más le llena y según afirma de lo que no se arrepiente haber elegido para su desarrollo profesional.

PAULA ZORITA

Lima no estaba seguramente en los planes de vida cuando Isabel estudiaba, crecía, iba poco a poco aprendiendo de qué trata esto de la vida… y todo ello lo hacía en una ciudad tan cómoda como Salamanca. Jamás imaginó que la decisión más importante de su vida (estudiar Obras Públicas e Ingeniería de Caminos) la iba a llevar tan lejos de su ciudad. Demostró valentía y fortaleza al decidir irse a un país desconocido por completo para ella con tal de trabajar en lo que más le llena y según afirma de lo que no se arrepiente haber elegido para su desarrollo profesional.

Es sólo una joven más de los muchos que la situación laboral de nuestro país ha empujado a ‘volar’ lejos y forjar un futuro. El precio es muy alto, puesto que estar lejos de su familia y de su novio (aunque ahora mismo él ya está allí con ella y este mismo año se casan), fue su decisión más dolorosa. Nos cuenta su experiencia, sus sueños y sus metas.

SBN: Estudiaste Obras Públicas aquí en Salamanca y posteriormente te fuiste a Madrid a estudiar Ingeniaría de Caminos… ¿Por qué elegiste estas dos carreras?

I.M: Es difícil explicar por qué elegí estudiar Obras Públicas. No fue solo un motivo, sino un cúmulo de circunstancias que me llevó a esa carrera y no a otra. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que no me he equivocado. De hecho, haber estudiado esta carrera ha marcado definitivamente muchas decisiones de mi vida; y una de las más importantes ha sido irme a vivir fuera de España.

SBN: Finalizaste en 2009 y en esa época, la crisis económica ya tocaba nuestro país…

I.M: Así es… España la crisis económica que afectó profundamente a un sector, el de la construcción. La caída en la venta de viviendas y el descenso en la construcción de obra pública e infraestructuras ocasionaron que empresas promotoras y constructoras se declararan en quiebra. No era fácil encontrar un empleo en España, aunque trabajé algunos años en empleos que no eran muy estables. Aproveché la ocasión para pasar un año en Inglaterra para perfeccionar mi inglés. Al retornar de Inglaterra intenté buscar trabajo, pero no era un buen momento.

SBN: Definitivamente, el no encontrar un trabajo estable y de lo que habías estudiado, fue lo que te llevó a irte…

I.M: En España era complicado desarrollar mi carrera profesional, para lo que me había formado durante mucho tiempo. No era fácil renunciar a todo ese esfuerzo. Tomar la decisión de marcharme era una salida. Valoré pros y contras y, sin pensarlo mucho, vine a Lima.
Tenía algunos compañeros de estudios residiendo aquí, que estaban trabajando en Perú. Estaban satisfechos con lo que hacían. Me ayudaron a encontrar un sitio para vivir, me enseñaron la ciudad, me acompañaron en todo, lo que les agradezco enormemente. Cuando llegué aquí, hace cuatro años, el país estaba en pleno desarrollo, lo que me permitió encontrar trabajo a los quince días de llegar. Me adapté rápidamente al país.

SBN: La decisión resultó dolorosa, imagino…

I.M: Pues sí, mucho… dejar familia, amigos, ciudad, país… es el coste de toda emigración, en mi caso no fue diferente.

SBN: ¿Te costó dejar atrás Salamanca? ¿Qué fue lo que más te costó?

I.M: La salida de mi ciudad, Salamanca, fue dura porque, aunque había estudiado fuera de ella, era mi vínculo con mi país, mi comunidad, una ciudad hermosa, Patrimonio de la Humanidad, de acuerdo con la UNESCO. Los orígenes no se olvidan nunca.

SBN: Me dices que cuando llegaste allí, ya tenías mucho camino hecho, puesto que conocías gente y tenías incluso amigos… aun 

así, ¿cuál es el primer recuerdo que tienes y la primera persona que conociste?

I.M: Los recuerdos al llegar al país son recientes y, por ello, no los puedo olvidar. Las personas con las que trabajé los primeros días son los que más recuerdo. Todos me ayudaron mucho.


SBN: Ahora tienes a tu novio ahí desde hace poquito, eso hace que todo sea mejor aún…

I.M: Sí, él aquí es mi mayor apoyo. Lo fue cuando me fui y ahora desde hace año y medio lo es aquí. Estar juntos es lo prioritario…
Los amigos que tenemos aquí se convierten en tu familia, pasas con ellos sus cumpleaños y los tuyos; los días del padre y de la madre; si hay algún feriado te vas con ellos de vacaciones; en fin, se crean unas relaciones muy intensas, difíciles de explicar… El mayor inconveniente que tenemos a este lado del Atlántico es la distancia. No puedes ir a casa tanto como te gustaría. Además, la diferencia horaria complica la comunicación.

SBN: ¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de todo aquello, la cultura es completamente diferente a la nuestra, las aficiones también, la forma de vida en definitiva es muy distinta…?

I.M: Perú es un país que sorprende. Su gastronomía está de moda. Aquí se puede comer en los mejores restaurantes, aunque el precio, para los locales, es muy elevado. Estar viviendo en este país nos permite viajar para conocerlo en profundidad. Es un país con gran diversidad de culturas y con caracteres diferenciados entre los habitantes de la costa, la sierra y la selva.

Es un tópico asociar a Perú con el Machu Pichu…, pero es mucho más. Arequipa, también conocida como la ciudad blanca, que fue declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad, con el Valle del Colca para ver el cóndor; Iquitos que se encuentra en la selva amazónica; en Trujillo se puede ver la ciudad de Chan Chan, con importantes yacimientos arqueológicos en los alrededores; el lago Titicaca; Nazca… Uno de los sitios que más me ha gustado ha sido Huaraz, a 3000 metros de altitud, un sitio perfecto para descansar y practicar deportes de aventura.

SBN: ¿Cuál es la principal diferencia entre Perú y España según tú?

I.M: Me entristecen bastante las condiciones en las que viven muchas familias peruanas. La pobreza es uno de los principales problemas del país. No se cubren las necesidades básicas de la población en asuntos tan importantes como el abastecimiento de agua, saneamiento, electricidad, salud, educación… Para los europeos es muy chocante esta situación. Cuando vives aquí lo ves de cerca, también en la capital, a pocos kilómetros de tu casa, es imposible cerrar los ojos y olvidar.

SBN: ¿Tienes unas mayores metas laborales u objetivos a largo plazo? Es decir, ¿te ves en aquel país por mucho más tiempo o te gustaría volver en algún momento?

I.M: Pienso regresar a Europa o España en un corto periodo de tiempo. Perú me dio la oportunidad de tener trabajo cuando en mi país las cosas no estaban bien. Durante los años que llevo viviendo aquí este país me ha aportado muchas cosas, tanto en lo laboral como en lo personal, pero, sinceramente, no me veo residiendo en Perú a largo plazo.

SBN: ¿Qué me dices de lo que te ha impactado o sorprendido en ese país?

I.M: Después de vivir cuatro años te acostumbras a la forma de ser de los peruanos, a sus costumbres, a su modo de vida… Los primeros meses viviendo en Lima, recién llegada, todo te sorprende. Lo más llamativo es el tráfico, muy caótico, permisivo, con poco respeto al peatón… Es necesario circular con mucha precaución.

SBN: Un sueño, Isabel…

I.M: Poder volver a España y continuar allí mi carrera profesional. Tampoco descarto otros países de la Unión Europea. Volver me permitiría estar más frecuentemente con mi familia y amigos, ya que actualmente sólo voy a casa dos veces al año, en Navidad y verano. Cuando decides irte, hacer las maletas, ya sabes cuáles son las renuncias.

SBN: Algo que eches mucho mucho de menos de aquí de Salamanca…

I.M: Creo que para muchos de los que vivimos fuera, sobre todo en países donde la calidad de vida es diferente a la del país en que nacimos, la ciudad en la que naciste es la mejor… Como tu ciudad no hay ninguna. Echo de menos de Salamanca su Plaza Mayor, pasear por el casco antiguo tranquilamente, disfrutando de su arquitectura. Echo de menos a los amigos, a salir con ellos…

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