¡Resucitó!

Finaliza la Semana Santa de Salamanca 2018 con más luces que sombras en una semana histórica por varios motivos.

 

TONI SÁNCHEZ

Con la Procesión del Encuentro de este Domingo de Resurrección se dio por finalizada la Semana Santa de Salamanca 2018. La Virgen de la Alegría y Jesús Resucitado se encontraron frente a frente en el Atrio de la Catedral Nueva ante miles de salmantinos y visitantes que abarrotaron la Plaza de Anaya. Posteriormente ambas tallas, precedidas por el Lignum Crucis y el Santo Sepulcro, continuaron conjuntamente su discurrir por las atestadas calles de Salamanca, en el que el sol brilló con más fuerza que en toda la semana.

Precisamente las inclemencias meteorológicas dieron al traste con todas las procesiones programadas para la tarde del Viernes Santo, día por antonomasia de la Semana Santa. La Cofradía de la Vera Cruz, la del Huerto de los Olivos y las Congregaciones de Jesús Rescatado y de Jesús Nazareno vieron truncadas sus ilusiones y expectativas de poder salir a la calle a manifestar públicamente su fé, debido a la fuerte lluvia y nieve caída sobre Salamanca durante toda la tarde.

Tras el temporal de agua y nieve, llegó un fuerte vendaval que no fue impedimento para que la Virgen de la Soledad y el Cristo de la Liberación procesionaran de inmaculado luto en la madrugada del Sábado Santo.  En tarde sabatina fue la Hermandad del Silencio la encargada de poner sus imágenes en la calle procesionando desde el barrio de Pizarrales con el Cristo de la Vela y la Virgen del Silencio. El centro de Salamanca fue un hervidero de salmantinos y turistas en tarde soleada y primaveral, lo que permitió un bonito discurrir de la citada hermandad por el centro histórico de la capital.

La Madrugada del Viernes Santo tuvo tintes históricos al ser la primera vez que Nuestra Señora de Los Dolores “La Piedad salía en procesión desde el Convento de San Esteban y no desde la SIB Catedral. Los salmantinos no quisieron perderse este momento y acudieron en masa al atrio. Nuestro Padre Jesús de la Pasión, el Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de La Esperanza acompañaron con su marcado “carácter andaluz” a La Piedad en su discurrir en una gélida Madrugada, en la que se rozaron los cinco grados bajo cero, sin duda una de las más frías que se recuerda en los últimos tiempos.

También históricas fueron la procesión del Cristo de la Humildad el Sábado de Pasión a cargo de la Hermandad Franciscana, que colmó Salamanca de recogimiento y austeridad con sus hábitos franciscanos en color marrón, y la primera salida de la Virgen de la Caridad y del Consuelo en Estación de Penitencia con la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Despojado de Sus Vestiduras. El palio de la Caridad causó furor entre los espectadores que contemplaron ensimismados su elegante caminar por Salamanca en un brillante Domingo de Ramos en el que La Borriquilla con su alegría y la Hermandad de Jesús del Perdón con su sobriedad completaron la jornada.

El Lunes Santo tuvo como protagonista a la Cofradía de la Vera Cruz, que sobrecogió con su silencio en su desfile penitencial con las imágenes del Cristo de los Doctrinos y la Virgen de la Amargura, como lo hizo el Martes Santo la Hermandad Universitaria con la renovación de la Promesa de Silencio en el Patio de Escuelas. El Cristo de la Luz y la Virgen de la Sabiduría iluminaron a todos aquellos que se echaron a la calle para presenciar esta procesión tan característica de la Semana de Pasión salmantina.

La jornada del Miércoles Santo comenzó a las nueve y media de la noche en La Clerecía, con la procesión de Jesús Flagelado y la Virgen de las Lágrimas. El “cristo torero” caminó sobre los hombros de sus fieles con un compás y un ritmo propio de esta espectacular talla de Salvador Carmona, mientras que la Virgen de las Lágrimas cautivó un año más por su elegancia y sencillez. Al filo de la medianoche, la Real Cofradía de Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora comenzó su desfile procesional cruzando una Plaza de Anaya en la que no cabía ni un alfiler. La impresionante talla del Cristo de la Agonía y la dulzura y sobrecogimiento del Yacente embelesaron a los miles de fieles que presenciaron su discurrir por Salamanca.

La lluvia amenazó toda la tarde de Jueves Santo a las cofradías que salieron a la calle, la Hermandad del Vía Crucis y la Seráfica Hermandad del Cristo de la Agonía. Ambas pudieron realizar sus procesiones aunque con cambios en el recorrido para no ser sorprendidas por el agua, que sí impidió salir a la Hermandad de Amor y Paz de su Iglesia de El Arrabal.

Finaliza por tanto una Semana Santa de Salamanca con muchas más luces que sombras, en la que una vez más nuestra ciudad fue el escenario perfecto para que la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo se desarrollara con la brillantez que estas fechas merecen.



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