Ángeles Giménez: “El vínculo que se genera con estos niños merece todo esfuerzo posible”

La presidenta de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, Ángeles Giménez Maderal, nos cuenta los entresijos de una nueva edición del programa "Vacaciones en paz".

 

TONI SÁNCHEZ

El pasado lunes tuvo lugar la presentación de una nueva edición del proyecto solidario “Vacaciones en Paz”, promovido por AMPUSASA (Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Salamanca), tutelado por el Servicio de Protección a la Infancia de la Junta de Castilla y León y en estrecha colaboración con el Excelentísimo Ayuntamiento de Salamanca.

En este 2018 se llevará a cabo la vigésimo primera acogida en nuestra ciudad a niños y niñas procedentes de los campos de refugiados de Tinduf (Argelia). La presidenta de AMPUSASA, Ángeles Giménez, detalla a Salamanca Buenas Noticias las características y objetivos de este programa, así como sus principales inquietudes y desvelos de cara a una inminente llegada de varios niños saharauis a Salamanca.

Salamanca Buenas NoticiasUn año más se llevará a cabo el solidario proyecto “Vacaciones en Paz”. Para aquellos que aún lo desconozcan, ¿les podría contar en qué consiste?

Ángeles Giménez: Llevamos desde el año 1997 realizando este programa que pretende sacar a los niños de los campos de refugiados donde viven para evitar las temperaturas tan espantosas que hay en esos meses de verano. Yo las he vivido en primera persona y se alcanzan los 53 y 54 grados centígrados. Aprovechando su estancia en Salamanca, los niños son sometidos también a revisiones pediátricas para que afronten el duro invierno de su país en las mejores condiciones posibles.

SBN: Ya son veintiuna ediciones de “Vacaciones en Paz”, lo que supone que el proyecto está consolidado y funcionando de manera adecuada en Salamanca.

AG: La verdad que sí, pero aunque está consolidado ya en la ciudad, es cierto que funcionaba mejor hace unos años en el sentido de que podíamos traer hasta 62 niños y niñas. A nivel nacional teníamos 12.000 familias de acogida y ahora rondamos las 5.000. El descenso se debe a las malas condiciones económicas que atraviesa España desde la famosa crisis y desde entonces las familias lo han acusado en este tipo de acciones. El programa funciona bien y se mantiene sano porque lo hacemos lo mejor que podemos, con todo nuestro cariño y está muy bien coordinado, pero nos hacen falta más familias de acogida.

SBN: La colaboración del Ayuntamiento de Salamanca, por tanto, se antoja vital para vosotros.

AG: Nos prestan muchísima ayuda y es justo reconocer públicamente su colaboración en todo lo que pueden.

SBN: ¿Cuál es el objetivo primordial de “Vacaciones en Paz”?

AG: Sacar a los niños del extremo calor donde viven, además de realizarles las revisiones médicas, que durante los dos meses que están aquí se alimenten de manera adecuada y equilibrada y, sobre todo, que se diviertan y sean felices. No hay que olvidar que también supone un intercambio cultural y aunque traen nociones básicas de castellano, se marchan de aquí hablando perfectamente nuestro idioma y conociendo nuestras costumbres, a la vez que nosotros nos enriquecemos de su cultura y aprendemos muchísimo de su carácter solidario.

SBN: ¿Qué es lo más complicado de poner en marcha para un proyecto de tal magnitud?

AG: Lo más complicado sucede antes de que lleguen, porque vienen completamente legales a España y la cantidad de papeles que hay que tramitar para ello es abrumadora. Ya estamos haciendo las gestiones oportunas desde tres meses antes de que vengan y eso es lo más difícil de llevar a cabo para nosotros. Para las familias lo más difícil es la adaptación durante los dos o tres primeros días, por lo que hay que empatizar mucho con ellos y ponerse en la piel también de sus madres que están a miles de kilómetros. Hay que tener mucho valor para dejar venir a su hijo a un país que no conocen y con una familia que no conocen. Todas las familias tienen un responsable de la asociación para estar disponible las 24 horas del día por si le pasa alguna cosa al niño. Tenemos recursos para solucionar cualquier problema que pueda surgir a la familia. Al principio es muy duro, pero después resulta totalmente gratificante para todas las partes implicadas.

SBN: ¿Cómo es el día a día de estos niños y niñas en su país de origen?

AG: Es prácticamente como aquí. Se levantan, desayunan un preparado lácteo y pasan en el colegio toda la mañana hasta mediodía. Regresan a casa para hacer sus deberes y después juegan muchísimo en la calle con otros niños. El fútbol es su juego favorito y les encantan los juegos tradicionales. Además conocen y les gustan mucho las nuevas tecnologías, aunque en la mayoría de los casos no pueden disfrutar de ellas por las condiciones económicas, ya que muchas familias viven únicamente de la ayuda humanitaria.

SBN: Y cuando llegan a Salamanca, ¿qué se les ofrece aquí?

AG: Además de la convivencia diaria con su familia de acogida, tenemos una serie de actividades programadas para esos dos meses en la que participarán todos los niños juntos como la tradicional recepción en el Ayuntamiento de Salamanca, un encuentro con todas las familias de acogida de Castilla y León, una jornada con piscina en la provincia de Salamanca, alguna actividad en un espacio abierto y deportivo, otro día hacemos merienda en Telepizza, alguna visita cultural, … Procuramos juntarlos al menos cinco veces a todos los niños.

SBN: ¿Qué es lo más gratificante de todo este esfuerzo que realizáis?

AG: Verlos felices y, sobre todo, el apreciar lo contentos y satisfechos que se marchan a su país cuando acaba su estancia en Salamanca. El vínculo que se genera con estos niños y el cariño que te dan merece todo esfuerzo posible. Estoy viendo a diario que familias que tuvieron acogidas a niños hace quince años siguen manteniendo los vínculos con ellos, mandándoles comida y ropa a pesar de que los niños ya son adultos. Eso es impagable.

SBN: ¿Cómo pueden las familias salmantinas acceder a este proyecto y acoger a un niño durante estas “Vacaciones en Paz”?

AG: Pueden ponerse en contacto con nosotros a través de la página web en nuestro local (Plaza Nueva San Vicente) los lunes de 17.30 a 20.30 y a través de los teléfonos de contacto (630 63 95 68 o 607 74 91 00). Cualquier familia puede acoger a un niño saharaui, con el único requisito de que todos los miembros estén de acuerdo. Una vez que se hace la entrevista, hay que hacer una valoración por parte de la trabajadora social y ver la idoneidad de la familia para estudiar si cumple las expectativas. Termino diciendo que un niño no es un juguete, y hay que cuidarlo como si fuera un hijo nuestro y alimentarlo como uno más de la familia.

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