Rodrigo Martín: ‘Ahora estoy en Costa Rica, pero tengo el sueño de conocer los 193 países del mundo’

Rodrigo Martín se considera un salmantino de 'pura cepa' y aunque por este motivo Salamanca es su punto de partida, siempre sintió curiosidad por conocer otros lugares y gran interés por la geografía.

PAULA ZORITA

Rodrigo Martín se considera un salmantino de ‘pura cepa’ y aunque por este motivo Salamanca es su punto de partida, siempre sintió curiosidad por conocer otros lugares y gran interés por la geografía. D. Julián, profesor del Calasanz, colegio en el que estudió, quizá tuvo mucho que ver en esto… Acabó bachillerato y decidió estudiar Administración de Empresas en la USAL, y por ese espíritu aventurero que siempre estuvo con él, decidió completar los estudios con la Diplomatura de Turismo.

Vivió su infancia y pasaba los veranos entre Valderrodrigo y El Cubo de Don Sancho, ambos, pueblos de la provincia salmantina. Hoy vive y trabaja en Costa Rica y disfruta del verde de aquella tierra, echa de menos caminar por las calles salmantinas, pero tiene un sueño: ‘visitar los 193 países del mundo y seguir conociendo más lugares’. Quién sabe si en unos años volveremos a entrevistar a Rodrigo porque vive en otro lugar del globo terráqueo…

SBN: Rodrigo… Cuando terminas tus estudios, ¿cuál es la situación que te espera en nuestra ciudad?

RM: Terminé mis estudios en 2010, en plena crisis, pero tuve la suerte de conseguir una plaza en unas prestigiosas becas de comercio exterior que me tuvieron ocupado por los siguientes tres años: Madrid, Bolivia y Mallorca fueron mi casa durante esos 3 años. Tras un periodo sabático de viaje en solitario por Asia regresé a Madrid a mi actual empresa en la que llevo ya 4 años y desde hace un año vivo en Costa Rica gracias a una oportunidad interna que surgió.

SBN: Así que en tu caso, irte a Costa Rica fue una decisión meramente profesional…

RM: En mi caso el irme a Costa Rica fue decisión propia. Estaba asentado en Madrid con un trabajo estable que me permitía viajar bastante por África y conocer nuevos destinos, tenía progresión en la empresa y una vida muy cómoda. No había pensado en moverme pero salió una oportunidad dentro de la empresa en Costa Rica y en ese momento me visualicé allí…

SBN: Por lo que me comentas, me da la sensación de que no fue para ti una decisión ni problemática ni mucho menos traumática…

RM: La verdad fue una decisión impulsiva. Tenía 30 años, sin ataduras de ningún tipo, buen curriculum y la convicción de que siempre puedes volver donde estas: ahora o nunca.
Hablé con mis jefes sobre el tema, me dieron todo su apoyo y me presenté al proceso. No dije nada a mi familia y amigos hasta que estaba en la última entrevista…

SBN: Esta pregunta es ‘fácil’ de contestar porque se intuye la respuesta, pero… ¿qué echas más de menos de aquí? Ahora hay muchas tecnologías que te ayudan a estar cerca de los tuyos…

RM: Cuando cruzas el charco sabes que echarás de menos a tu familia y amigos. Es cierto que las nuevas tecnologías ayudan pero no dejas de estar a 7-8 horas de diferencia y es más complicado comunicarse constantemente.

SBN: ¿Qué te impactó a simple vista al llegar allí, cuál es el primer recuerdo que tienes de Costa Rica?

RM: ¡Qué verde está todo!, – dice entre risas-. Mires para donde mires en Costa Rica, todo es naturaleza. Es un contraste muy grande con nuestro paisaje en la meseta sobre todo en verano.

SBN: ¿Quién es ahora mismo tu principal apoyo allí?

RM: Cuando vives fuera, tus amigos se convierten en tu familia de allí. En mi caso tuve la suerte de encontrarme con un gran grupo de gente en situación parecida a la mia por lo que nos apoyamos los unos a los otros.

SBN: ¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de todo aquello, la cultura es completamente diferente a la nuestra, las aficiones también, la forma de vida en definitiva es muy distinta…?

RM: El único ‘pero’ que le puedo poner a Costa Rica es que es un país caro. El coste de vida es más alto que en Madrid por ejemplo aunque por otro lado aquí pago menos impuestos y tengo los mismos beneficios que en España. Cuando me preguntan por cómo es la gente aquí siempre los defino como no-latinos. El tico tiene una mentalidad más europea o americana, se aleja de cualquier estereotipo que ponen a los latinos.

SBN: ¿Tienes unas mayores metas laborales u objetivos a largo plazo? Es decir, ¿te ves en aquel país por mucho más tiempo o te gustaría volver en algún momento?

RM: Nunca se sabe. Estoy muy contento aquí pero las circunstancias personales cambian… por el momento un año más estaré disfrutando de la experiencia.

SBN: ¿Cuál es tu sueño?

RM: Mi sueño es poder visitar los 193 países del mundo, seguir descubriendo lugares y viviendo experiencias increíbles.

SBN: ¿Qué es lo que más echas de menos de Salamanca?

RM: Caminar por las calles llenas de gente, ir a cualquier lugar caminando. Caminar es algo que no valoramos, pero en ciudades de Centroamerica y Latinoamerica es muy difícil hacerlo por cómo están diseñadas, las distancias. Para todo necesitas el coche. Y los bares… (risas), la cultura de bar que tenemos en España es única.

SBN: Una vez fuera, y con una vida laboral y social hecha en otro país, ¿qué carencias le ves a nuestra ciudad y qué oportunidades o cosas valoras de ella?

RM: Salamanca lo tiene todo para ser una ciudad puntera en emprendimiento. Tenemos la universidad, gente joven, una ciudad muy cómoda para establecerse y buenas conexiones. Hay grandes casos de empresas tecnológicas y de servicios que han surgido en Salamanca. Quizá nos falte a todos arriesgar más, apostar por lo de casa y valorar lo que tenemos.

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