Tomás Toranzo: “Salamanca lo tiene todo, sólo hay que abrirla y no poner trabas al emprendimiento”

Este salmantino emigró a Panamá y a México en busca de una salida profesional a su Ingeniería Geológica, y aunque se plantea volver a España, disfruta de su vida en Latinoamérica.

Nuestro protagonista es el mayor de tres hermanos de una familia con raíces zamoranas por la rama paterna, y de Galisancho y Horcajo Medianero por parte de su madre. Tras cursar toda su vida en el Colegio Calasanz, Tomás Toranzo estudió Ingeniería Geológica en la Universidad de Salamanca, no por vocación ni devoción, como él mismo afirma, sino “por ser una carrera nueva y con buenas salidas profesionales”.

Nada más lejos de la realidad. Ante la falta de oportunidades laborales, Tomás tuvo que hacer las maletas y emigrar de su querida Salamanca, de la que añora pasear por el centro, ir de cañas o jugar una ‘pachanga’ con sus amigos de siempre, ya que para él “Salamanca lo tiene todo y está repleta de pequeñas cosas que la hacen muy grande y que no se valoran hasta que estás tan lejos de ella”.

SBN: Tomás, ¿qué te impulsó a estudiar Ingeniería Geológica en la Universidad de Salamanca?

TT: No tenía mucha vocación ni devoción por ninguna carrera en concreto, pero sí quería hacer una de carácter técnico. Elegí esta ingeniería porque era una carrera nueva, con buenas salidas profesionales y que además se estudiaba en Salamanca, de dónde he de reconocer que no quería moverme, pero mira ahora estoy bien lejos. Considero que se vive muy bien en nuestra ciudad, y más haciendo vida de estudiante. Si no llego a vivir con mis padres en esa etapa, no sé yo si hubiera terminado la carrera en el plazo que la terminé…

SBN: Entonces, ¿cuál fue tu situación una vez que terminaste la Ingeniería?

TT: Cuando finalicé mis estudios en el año 2010 presentando el Proyecto Final de Carrera, la situación laboral era un auténtico desastre. La crisis estaba en pleno auge y sobre todo en el sector de la ingeniería y la construcción las salidas profesionales eran muy escasas, por no decir nulas. Decidí hacer un MBA en Madrid, ya que era algo que me interesaba y me gustaba mucho, pero quizá hubiera sido mejor hacerlo con más experiencia a mis espaldas. Antes de finalizarlo conseguí un puesto de trabajo en una empresa de Sevilla a la que estoy muy agradecido y que me permitió introducirme en el mundo laboral y además, conocer la ciudad hispalense, que me encanta.

SBN: Cuando acaba este contrato, ¿es cuando decides poner rumbo a Panamá?

TT: Terminé mi contrato en Sevilla y seguía habiendo un panorama bastante complicado, y si quería avanzar en mi profesión y adquirir experiencia, no me quedaba otra opción que emigrar. Me fui, en principio un mes, para conocer el mercado laboral en Panamá, pero ese mes se convirtió en cinco años ininterrumpidos. Empecé trabajando en la ampliación del Canal de Panamá y posteriormente en la empresa de consultoría e ingeniería en la que actualmente trabajo.

SBN: A pesar de la mala situación en España, ¿fue difícil hacer las maletas?

TT: No fue difícil porque lo tomé como una aventura de un mes que afortunadamente terminó prolongándose en el tiempo. Este planteamiento evitó que cuando me marché sintiera incertidumbre y miedo. De lo contrario, hubiera sido todo mucho más complicado, porque me hubiera planteado más las cosas.

SBN: ¿Cómo es el primer recuerdo que tienes de recién llegado a Panamá?

TT: El primer recuerdo que tengo es ver aquí una final de la Europa League en la que jugaba el Atlético de Madrid, y la viví con mucha alegría y algo de añoranza. De Panamá me sorprendió mucho los contrastes que tiene, ya que puedes encontrar grandes y lujosos edificios o casas precarias y sin apenas infraestructuras.

SBN: ¿Quién fue la primera persona que conociste allí?

TT: Contacté a través de un amigo mío, que estaba trabajando en Panamá también, con Antonio Vázquez, que fue quien me acogió en su casa el primer mes, y que me trató de manera extraordinaria.

SBN: Hace ahora justo un año cambiaste otra vez de aires. ¿Cual es tu destino actual?

TT: Hace un año dejé Panamá y me vine a México.

SBN: ¿Quién ha sido tu principal apoyo durante estos años tan lejos de casa?

TT: Mi mujer ha estado apoyándome desde el inicio, ya que se vino conmigo sin pensárselo cuando yo llevaba un mes en Panamá. También ha sido fundamental el apoyo de mi grupo de amigos tanto en Panamá como en México. Suena a tópico, pero cuando estás tan lejos de casa, tus amigos se convierten en tu familia.

SBN: ¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta tanto de estos dos países que has tenido la oportunidad de conocer?

TT: De Panamá me fascinan sus paisajes y sus playas del Caribe, el archipiélago de las Perlas, … México tiene tradiciones más parecidas a nosotros, como por ejemplo los toros, que a mí me encantan y es una suerte poder ir a ver alguna corrida aún estando tan lejos de España. Es un país con lugares muy diferentes y espectaculares. Los problemas que noto son la inseguridad y el tráfico en la ciudad es horroroso.

SBN: Las diferencias con España, por tanto, son palpables.

TT: Latinoamérica te brinda oportunidades laborales que en España son mucho más difíciles de conseguir, pero creo que a nivel social queda muchísimo por hacer y eso es la principal diferencia con nuestro país, que dicho sea de paso, a veces abusamos de ser el “Papá Estado”.

SBN: ¿Entre tus próximos objetivos está el de regresar a tu tierra?

TT: No me planteo muchas cosas a largo plazo, ya que siempre he preferido objetivos a medio plazo. Por ahora estaré por aquí, pero igual que me vine me puedo ir. Obviamente me gustaría volver a España algún día pero no creo que deba obsesionarme con ello.

SBN: ¿Qué es lo que más añoras de Salamanca?

TT: Lo que más echas en falta es el no poder disfrutar de muchos momentos y celebraciones con tu familia y amigos. Perderme esas cosas es lo más difícil para mí, pero obviamente hay otras muchas cosas que se echan de menos como la comida, el ir de cañas, la forma de vida, los paseos por las calles de Salamanca… Pero intentamos cubrir esas ausencias con otras cosas que antes no hacía.

SBN: Una vez que estás tan lejos de casa, y con una vida laboral y social asentada en otro país, ¿cómo ves nuestra ciudad desde allí?

TT: Salamanca lo tiene todo, sólo tenemos que abrirla y evitar trabas y obstáculos al emprendimiento como están haciendo en el Parque Tecnológico de la Universidad de Salamanca. Hay que rejuvenecer la ciudad y dinamizarla, pero eso no es fácil, aunque como te digo para mí Salamanca lo tiene todo para ser una ciudad magnífica.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 



Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.