Los secretos del Palacio de Monterrey

PAULA ZORITA

El Palacio de Monterrey pertenece a una de las casas aristocráticas más importantes de nuestro país, La Casa de Alba. Siempre ha sido un patrimonio privado, una incógnita para todos los salmantinos y también para los visitantes que veían su hermosa fachada plateresca pero no podían acceder al interior. El pasado viernes se abrió por fin al público después de que el Ayuntamiento de la ciudad y la propia Casa de Alba hubiesen llegado a un acuerdo, todo un ejemplo de como el trabajo público-privado puede favorecer en gran medida al patrimonio cultural y turístico de toda una ciudad.

Salamanca Buenas Noticias fue testigo de la mañana de su apertura de mano del propio Duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart y así se lo contamos, pero hoy queremos ir un poco más allá y ofrecerles un pequeño reportaje en vídeo de algunos de los rincones que con celo se guardaban pero que a día de hoy ya se pueden visitar. Es sólo una muestra de los infinitos detalles que se pueden encontrar en el interior de este precioso Palacio con sabor a hogar y olor a chimenea, muestra de que es un lugar habitado y acogedor.

Por hacer un breve repaso a su Historia, apuntar que el Palacio de Monterrey se construyó por voluntad del III conde de Monterrey, Don Alonso de Acevedo y Zúñiga y los arquitectos del mismo fueron Rodrigo Gil de Hontañón y Fray Martín de Santiago en 1539. El plan inicial de construcción no es el que ahora se puede contemplar, puesto que por el alto costo del mismo, no se llegó a terminar conforme estaba pensado.

Este Palacio fue declarado Monumento Nacional en 1929 y su estilo responde a uno de los máximos exponentes del plateresco español y está formado por tres cuerpos y dos torres. Ya en el interior, como destacábamos anteriormente, se puede encontrar esa esencia de una casa habitada y cuidada que se distribuye en varios pisos. En la parte superior se pueden encontrar colecciones de la Fundación Casa de Alba que decora las diferentes salas.

El detalle más ‘salmantino’ que se puede encontrar entre las paredes del Palacio son las llaves del sepulcro de Santa Teresa que se guardaba con mimo en el Palacio de Liria, también en posesión de la Casa de Alba y que ahora se ha trasladado al de Monterrey por la fuerte vinculación de la Santa con Alba de Tormes, municipio salmantino. Se trata de uno de los tres juegos de llaves existentes y que custodian el sepulcro de la teresiana.

Según los documentos del convento carmelita de Alba de Tormes, fundado por Santa Teresa en 1571, “las llaves del sepulcro son diez: tres tiene la comunidad, otras tres el Excmo. Señor Duque de Alba, otras tres Nuestro Reverendo Padre General [en Roma], y una del arca interior de plata el Rey nuestro Señor”.

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