Roberto Mena: ‘lo que muchos ven como una discapacidad, para mi fue mi mayor motivación’

Roberto Mena participó en el Campus Marta Fernández celebrado el pasado mes en nuestra ciudad y aprovechó la ocasión para acercar a los más pequeños su vivencia y su profesionalidad dentro del basket.

PAULA ZORITA

Un accidente de moto le llevó a ser sometido hasta a 37 intervenciones hasta finalmente perder del todo una pierna. Roberto Mena tomó lo que muchos ven como una discapacidad como una oportunidad. Lo que muchos ven como una simple silla de ruedas, como una herramienta de trabajo. Pronto llegó a ser jugador profesional de baloncesto ‘en silla de ruedas’. Un calificativo que a él, particularmente, le gustaría que desapareciese: ‘al final lo que yo hago es baloncesto, somos deportistas, me gustaría que se borrase ese adjetivo, es una disciplina más’.

Roberto Mena participó en el Campus Marta Fernández celebrado el pasado mes en nuestra ciudad y aprovechó la ocasión para acercar a los más pequeños su vivencia y su profesionalidad dentro del basket: ‘Esta disciplina es la gran desconocida y he estado muchos años compitiendo a nivel nacional e internacional, me gusta acercarles los valores del deporte, el respeto, el compromiso y la responsabilidad, que son tan importantes tanto a la hora de competir a nivel profesional como en tu vida diaria’.

Se formó como jugador en el DKV Juventud, donde coincidió con Rudy Fernández, ha jugado en Vigo, Albacete, Palmas de Gran Canaria, en el Ilunion estos últimos años y este año es el de su retirada: ‘esta es mi última temporada como profesional, me retiro después de competir a nivel nacional e internacional, pero muy contento de lo conseguido. Ahora me embarco en una nueva aventura profesional con la Fundación Rudy Discasports en la que intentaremos sacar un mayor rendimiento al equipo, para mi es una nueva etapa deportiva’.

Si el término deportista engloba una disciplina muy estricta, unos valores y un compromiso enormes, en el caso de los discapacitados quizá todo se agrande. Son un ejemplo de vida, así se denota en sus palabras: ‘Después de tener un accidente por el cual no sabes bien, por muchas ganas de vivir que tengas, cómo van a ir las cosas… llegar a ser profesional y referente nacional con mis compañeros es una ilusión y un sueño cumplido. El accidente me llevó a conocer de cerca el baloncesto en silla de ruedas a través de una compañera. Yo jugaba en Palma de Mallorca pero nunca pensando en ser profesional de ello’.

‘Más que una vía de escape, el deporte es para nosotros nuestra motivación después de un palo tan grande. Al final lo que otras personas ven como una discapacidad, nosotros lo vemos como una motivación diaria para ser mejores en lo nuestro’, afirma el jugador. Los niños vivieron una jornada en la que lo que más aprendieron, más que baloncesto, fue el significado de la palabra ‘superación’. Todo un ejemplo a seguir, el de Roberto Mena.

 

 



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