Ricardo Rivero: ‘salmantino me siento; me gusta más el hornazo que el caviar’

El rector de la Universidad de Salamanca, Ricardo Rivero, ha sido el encargado de dar el pistoletazo oficial de salida a las Ferias y Fiestas 2018 siendo el encargado de pronunciar el tradicional pregón previo al chupinazo.

El rector de la Universidad de Salamanca, Ricardo Rivero, ha sido el encargado de dar el pistoletazo oficial de salida a las Ferias y Fiestas 2018 siendo el encargado de pronunciar el tradicional pregón previo al chupinazo. Rivero ha hecho referencia durante su discurso a las maravillas de nuestra ciudad, como la propia Universidad o la Plaza Mayor de Salamanca, así como su gastronomía y ha querido rescatar anécdotas vividas con universitarios que opinaban sobre nuestra ciudad, dándole al mismo un aire más desenfadado, como la ocasión festiva lo requería.

A continuación, facilitamos un estracto del pregón que el rector de la USAL ha pronunciado:

‘Gracias por permitirme presenciar desde aquí esta PLAZA MAYOR, la más hermosa de todas las españolas, europeas e iberoamericanas. Sin lugar a dudas, sobrepuja a la llamada Grand-Place de Bruselas y al Zócalo de México. Ambas he visitado este año y – creedme – siendo majestuosas las dos y otras muchas (Yamma el Fna en Marrakech, Villa de Leyva en Boyacá, San Marcos en Venecia) ninguna puede lograr la impresión de Salamanca: donde el castellano se pronuncia mejor que en ningún otro lugar, su espacio más culto, donde más se piensa…, porque los cielos azules de esta ciudad despejan tanto la mente que encontramos mujeres sabias y hombres sabios en cada calle…Vosotras y vosotros. Gracias siempre por estar aquí. Quien quiera saber, a Salamanca a aprender.

Y que bien se está en la Plaza Mayor. Una maravilla admirable a nuestro alcance es la plaza, tan ancha como un mundo, perfecto cuadrilátero (decía UNAMUNO) precisamente porque no es perfecta. Es asimétrica, lo que le da un carácter humano.  Donde las gentes nos encontramos para comerciar conversaciones, circunvalar simpatías, entretener opiniones y pasear pensamientos. Todo esto hacemos en la plaza de Salamanca. No logran hacerlo igual en ningún otro sitio del mundo.

La plaza de Salamanca es – permitidme que la loe y describa precisamente en cuatro palabras, o en tres: “LA CUADRATURA DEL CÍRCULO”, dejémoslo en tres, y lo repito, “CUADRATURA DEL CÍRCULO”. ¿Habéis pensado alguna vez en el centro de Salamanca como un arquetipo matemático humano? Como un trébol de cuatro hojas, que es la versión botánica y natural de la cuadratura del círculo.

También es una quimera de piedra filosofal, dos hemiciclos siameses, un colosal coso – coso es el nombre del Dios del Noroeste de la Península Ibérica- y una asamblea de plateas para tomar café, cañas, vinos, disfrutar de la mañana, del atardecer, de las noches de las ferias.

Así es la plaza de Salamanca, afortunado corazón de la ciudad dorada, de cuarzo rojo resplandeciente en las interminables tardes del final del verano.

La belleza arrebata las palabras que intentan pronunciarla, dice el poema del salmantino Aníbal Nuñez. Tantos artistas, poetas, escritores e ilustres mujeres y hombres de Salamanca lo dirían mejor que yo. Los charros del otro lado del Atlántico dicen “me late” como nosotros decimos “me gusta”, o “me mola”. A mí me late el corazón en esta plaza, rodeado en cuadrícula por las personas que aprecio, a quienes quiero, como a vosotros.

Esta ciudad es su plaza, y mucho más que su plaza, más que su Universidad. Sobre todo, estáis sus gentes: Salmantinas y salmantinos sabios, valientes y hospitalarios.  Vuestra inteligencia, amabilidad y audacia nos la prueba la historia, acreditando el valor frente a las invasiones de los romanos y las tropas de Napoléon. Resistiendo y ganando a todos.

Tan valerosos sois como valorados. Y bien se lo que os digo, porque he comprobado lo que piensan de vosotros los estudiantes extranjeros que visitan Salamanca. Como Rector, he de escuchar la voz de la Comunidad universitaria, así que les he preguntado cómo nos ven, qué les parecemos

Una alumna suiza, puntual como un reloj, escribe:

“Salamanca es una ciudad absolutamente preciosa. Como no se tiene mucho tiempo – uno o dos meses de estudio para los cursos de verano – Salamanca es perfecta porque uno se orienta rápidamente. Se siente como en su casa y en total seguridad. La gente es amable, la atmósfera dinámica y positiva. Hay una balanza equilibrada entre la escuela y el tiempo libre.

La universidad es super bien organizada. Desde la prueba de nivel hasta los cursos, todo es hecho claro y sencillo por los profesores. Secretaria y cuerpo docente están dispuestos a ayudar y aconsejar en caso necesario. Los profesores son estupendos, responden a todas las preguntas y repiten las cosas tantas veces que sea necesario”

 



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