Sebastián Castella: ‘la verdad de un hombre que entrega su vida delante de un toro, es única en el mundo’

El poso que le han dado los años lo han posicionado en un lugar privilegiado del escalafón de matadores, siendo considerado, cómo no, máxima figura del toreo dentro y fuera de nuestras fronteras.

PAULA ZORITA

Sebastián Castella es uno de esos toreros que son una baza segura a la hora de acartelarlo en una Feria. El poso que le han dado los años lo han posicionado en un lugar privilegiado del escalafón de matadores, siendo considerado, cómo no, máxima figura del toreo dentro y fuera de nuestras fronteras. Llega a Salamanca avalado por grandes triunfos, pero quizá el más sonado fue el de Madrid, tarde en la que abrió la Puerta Grande. En Salamanca Buenas Noticias hemos tenido el placer de charlar con el a modo de previo a su comparecencia en nuestra Feria de Salamanca. Son muchas las impresiones que nos destaca tanto de la temporada como de la importancia de torear y haber toreado y triunfado en una plaza de toros como la de La Glorieta de la que afirma que ‘es una plaza importantísima para todos los toreros, es una de esas ferias con peso específico por los profesionales y ganaderos que están en ella y he tenido la fortuna de torear diez veces aquí y triunfar en cuatro ocasiones…’.

PZ: Cierto, Sebastián… hace tan sólo dos temporadas que fuiste triunfador del ciclo salmantino… ¿cómo recuerdas esa Feria?

SC: Fueron dos tardes muy emocionantes. En la primera terminé toreando a placer un toro de Montalvo manso, al que había que someter y que no me puso las cosas fáciles. La segunda fue una tarde cuesta arriba, por la grave cornada sufrida por Perera, que nos dejó helados a todos, y también por el vendaval que soplaba y las dificultades que tenía la corrida. Sobreponerse a ello y terminar cuajando una faena de dos orejas no fue fácil, pero todo esto también forma parte de la emoción de una tarde de toros. Y después resultar premiado por los jurados de Salamanca es siempre un orgullo que te hace sentir especialmente torero.

PZ: El hecho de que ésta sea una tierra de grandes profesionales taurinos, como me comentabas antes… (tanto ganaderos como toreros) es para vosotros, los toreros, ¿una responsabilidad añadida?

SC: Una figura del toreo tiene responsabilidad en cada plaza que pisa. Es verdad que hay ferias donde hay un plus de exigencia, por su personalidad o por su peso en la temporada, y en ese sentido Salamanca es siempre un referente.

PZ: Ha habido tardes muy importantes en tu carrera que han estado vinculadas a ganaderías de esta tierra… ¿Recuerdas algún toro en especial o alguna faena en la que disfrutaste o recuerdes con cariño de ganadería salmantina?

SC: Por no irnos muy lejos, la tarde del indulto de Gironero, de Puerto de San Lorenzo, en Zamora, el año pasado. Fue uno de esos toros con los que sueñas y ante los que puedes expresar lo que llevas dentro y dejar tu alma al descubierto.

PZ: No cabe duda que afrontas este año, y aunque suene a tópico, en uno de tus momentos profesionales más reposados y en una situación muy regular, aunque demuestres, como por ejemplo demostraste en Madrid, que no te acomodas…

SC: Es que una figura no se puede acomodar. Yo tenía muy claro que este año no podía dejar escapar la puerta grande y salía dispuesto a todo. Ya lo demostré la primera tarde, cuando corté una oreja, pero la segunda tarde y el hecho de hacer el paseíllo una tercera tarde con dos costillas rotas lo constatan. Y aunque se ha dicho que la tarde de las dos orejas destacó por la épica, me gustaría resaltar que también hubo toreo de mucha entrega, de mucha profundidad y verdad, de romperme con el toro. Me olvidé de todo desde que me puse de rodillas porque sabía que era un momento en el que había que tirar la moneda para ganar.

PZ: Fue una tarde realmente importante que sin duda, el público salmantino va a tener en mente… ¿Ha sido clave en tu temporada? ¿Madrid sigue siendo clave aunque sea para toreros ya consolidados y figuras como es tu caso?

SC: Madrid siempre es una plaza clave: si las primeras ferias arrancan con triunfos, es donde hay que ratificarlos; si, como ha sido mi caso este año, las cosas no han rodado al principio, en San Isidro es donde hay que arreglarlo. Por eso el triunfo tenía que ser, sí o sí.

PZ: Aunque yo la primera, u otros profesionales aseguremos que estás en buen momento (como dije antes no deja de ser un tópico), ¿cuál es el momento de Sebastián Castella? El que hace autocrítica y sabe qué espera de sí mismo…

SC: Estoy en el momento de torear más para mí, de rebuscar en mi toreo y de alcanzar el temple, el compás y la armonía que persigo en el toreo y en la vida.

PZ: Vas camino de cumplir los 20 años de alternativa… ¿Consideras que ha habido evolución en tu toreo, o mantienes tu forma de pensar y actuar delante de la cara del toro?

SC: Quien no evoluciona es porque no va a ninguna parte. Por supuesto que he evolucionado y he madurado: ahí está la clave para no cansarse, en mejorar cada día. Pero la base está siempre ahí: la búsqueda de la emoción, de la verdad, del temple y, si se dan las circunstancias, de la épica. Aunque es verdad que ahora, después de 18 años de alternativa, le doy cada vez más importancia a la belleza y a la estética.

PZ: Durante toda esa andadura, y además habiéndote medido con muchos toros y toreando al lado de muchos toreros… ¿Consideras que hay más ‘competencia’ que antes o siempre ha habido la misma? Digo para tener un hueco en las plazas y también artísticamente hablando.

SC: Claro que hay competencia. Y así debe ser, porque es uno de los principales factores que motiva al espectador para ir a la plaza. Pero, en mi caso, mi principal competidor he sido, soy y seré yo mismo.

PZ: Sebastián… dime un torero que hayas admirado en el pasado y uno que admires en el presente…

SC: He admirado a muchos toreros, pero te diría dos que forman parte de mi historia personal porque incluso tengo un capote de paseo de cada uno de ellos: Belmonte y Manolete. Pero pienso que de todas las grandes figuras, pasadas y actuales, hay detalles que aprender y con los que engrandecerte como torero y como persona.

PZ: ¿Cambiarías algo del mundo del toro?

SC: Lo principal es crear afición entre las nuevas generaciones. Siempre se ha dicho que a los toros solo van los mayores, pero no es cierto: cada vez hay más jóvenes en los tendidos. Y para que siga habiendo público en los tendidos hay que aficionar a los más pequeños. Hay que sumar promoción, publicidad, una imagen más renovada, acercarse a artistas de otros sectores culturales que se inspiran en el toreo pero que tienen ‘miedo’ de decirlo.

PZ: Vivimos momentos delicados y siempre has sido un torero muy comprometido con la profesión y reivindicativo… No hay una pauta a seguir para defender vuestra profesión, pero, ¿no crees que debería haber más unidad por parte de los toreros y afrontar con más fuerza los ataques políticos y animalistas que está teniendo la Fiesta?

SC: Lo dije hace tres años: era imprescindible unirse, ir todos a una. Por suerte el mundo del toro ha reaccionado y se ha unido. Está claro que queda mucho camino por recorrer: esto acaba de empezar. Hay que conquistar al público, adaptarse a nuevos lenguajes, nuevas tecnologías, nuevas formas de comunicar. Y ese es un reto que tenemos que afrontar todos. Pero la verdad de un hombre que entrega su vida delante de un toro es única en el mundo: no hay un solo espectáculo capaz de transmitir todas esas emociones, esa pureza. Y por eso creo que no será fácil acabar con el toreo. No olvidemos que estamos ante una manifestación cultural. Y la cultura no se defiende: se cuida, se respeta y se mantiene.

FOTOGRAFÍAS: JAVIER ARROYO



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