La revolución ‘Roca Rey’

El ciclo continuado de festejos en la Glorieta llega a su fin con el cartel más esperado de la Feria. Hacen el paseíllo Enrique Ponce, El Juli y Andrés Roca Rey.

PAULA ZORITA / TONI SÁNCHEZ

Mi mente no recordaba la última tarde que La Glorieta vivía un llenazo como el de hoy y probablemente no haga tanto de ello, pero sin duda hoy era más significativo. Llegó la revolución de Roca Rey. Ese joven torero peruano que en tres años se ha puesto en lo más alto del escalafón, ese torero que se mide con máximas figuras del toreo siendo uno más. Y ese torero que ha puesto en funcionamiento de nuevo a la afición, que hoy llena los tendidos por verle actuar allá donde va. También es ese torero que ha despertado en los más jóvenes una admiración tal, que casi se puede decir que son lo más parecido a fieles que siguen a su Dios. Roca Rey reventó hoy La Glorieta y descerrojó sin ningún tipo de dudas su Puerta Grande posicionándose un escalón más por encima de aquellos que se acartelan con él, sean los mismísimos Enrique Ponce y El Juli. Ambos no se dejaron ganar la pelea fácilmente, pero cuando Roca Rey y ‘Capitán’, tercer toro de Garcigrande de la tarde, se encontraron en el ruedo, La Glorieta fue un verdadero hervidero.

Gran toro de Garcigrande el tercero de la tarde, con recorrido, humillación y transmisión, que Roca Rey aprovechó para firmar una buena faena. El peruano imprimió ritmo, profundidad y personalidad a los muletazos. El final por manoletinas cambiando el viaje fue estremecedor. Espadazo y dos orejas de ley. El toro fue premiado con la vuelta al ruedo. Abrumador nuevamente Roca Rey en el sexto, al que firmó otra gran faena. Hizo lo que quiso el peruano desde el comienzo, con series de muletazos profundos y con gran trazo. Finalizó en cercanías, formando otro alboroto. Mató como un cañón y cortó otras dos orejas.

Abrió plaza el torero de Chiva frente a un toro de Garcigrande que se mostró frío y abanto de salida. Tras un caótico tercio de banderillas, lo fue metiendo Ponce en la muleta para ejecutar series de muletazos con eco en los tendidos a base de dejarle la franela muy puesta. Mató de estocada de perfecta ejecución y fue premiado con una oreja. Saludó genuflexo Ponce al cuarto de la tarde, al que realizó una aseada y compuesta faena, que tuvo altibajos. El final por ‘poncinas’ calentó el ambiente, pero todo quedó en palmas por fallar con la espada.

El Juli perdio con los aceros un triunfo tras una faena muy importante ante el segundo de la tarde. Le costó embestir en el inicio de faena al de Garcigrande, tomando a regañadientes la muleta presentada por el madrileño, que poco a poco fue subiendo el diapasón de la labor. Acabó haciendo lo que quiso El Juli en cercanías, y de no ser por la espada hubiera tocado pelo. El de Velilla echó por la borda con la espada otra buena y meritoria faena al quinto. Magisterio del madrileño para robar series de naturales de trazo largo. El final deslució un trasteo interesante.

 



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