Sara Baras, la única que puede ‘hacerse sombra’

Un espectáulo en el que Sara Baras, acompañada por José Serrano y su compañía, cada uno en lo suyo con un exquisito gusto, nos propuso un viaje a través del tiempo, de los colores, de la felicidad, del amor...

PAULA ZORITA

Sara Baras es la única que puede hacerse sombra a sí misma, pero ella no es sombra; es luz, es belleza, es delicadeza por momentos y fuerza en los necesarios. Lo único que de sombras tenía anoche el espectáculo que nos trajo a Salamanca y que hoy repetirá en el escenario del CAEM, es el nombre. Sombras.

Un espectáulo en el que Sara Baras, acompañada por José Serrano y su compañía, cada uno en lo suyo con un exquisito gusto, nos propuso un viaje a través del tiempo, de los colores, de la felicidad, del amor, de la luz y de las sombras. Los sonidos de otras culturas nos transportaron a lugares que recorrimos de la mano de Sara y su talento innato para acariciar las tablas del escenario con una finura y delicadeza excelsas sin olvidarse de ser siempre flamenca.

Sara Baras consiguió que por un momento los espectadores viajasen con ella y se olvidasen de su rutina diaria. La gaditana nos sorprendió con un espectáculo que fue de menos a más y que mostró una vez más su calidad y también el poso que los años le han concedido, también para saber de quién rodearse; de los mejores músicos y cantaores. Ella vuela encima del escenario y hace volar, y de su mano fuimos luz y sombras.

Sombras se redondea con la colaboración de un íntimo amigo de la bailaora, Santana de Yepes, quien, para la ocasión embellece más si cabe el espectáculo con sus textos. El del inicio, con la sombra como protagonista, reza así: ‘Diré que un día fui sombra, envuelta, oculta, grande, pequeña; sombra. Diré que un día fui sombra, atrapada, disimulada, onírica, real; sombra. Diré que un día sombras del recuerdo en mi, sombras, como llamas, como agua, como viento, como calma; sombras. Sombras en mí, sombras de mí. Me sustentan, vigilan, seducen, tropiezan, aceleran, reposan, despiertan y acunan en el sueño de las sombras’.

 

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