Aitana Sánchez-Gijón: ‘La Vuelta de Nora’ nos hace ver que 15 años y 150 son lo mismo en cuanto a feminismo se refiere’

La actriz, italiana de nacimiento, llega hoy a Salamanca con la obra 'La Vuelta de Nora', una obra que es la segunda parte de 'Casa de Muñecas', escrita en el 1879 y que se convirtió en aquella época en un icono de la lucha feminista.

PAULA ZORITA

La sencillez y la elegancia son dos palabras que acompañan a Aitana Sánchez-Gijón dentro y fuera del escenario. Tal y como se muestra en sus personajes, pulcra y segura, de ese mismo modo es hablando aunque sean las diez de la mañana de un día cualquiera de noviembre. Me impresionó su manera relajada de hablar, sus pausas y su tono de voz dulce. Y al mismo tiempo me impresionó su seguridad y su inteligencia. Me impresionó, que no sorprendió. La actriz, italiana de nacimiento, llega hoy a Salamanca con la obra ‘La Vuelta de Nora’, una obra que es la segunda parte de ‘Casa de Muñecas’, escrita en el 1879 y que se convirtió en aquella época en un icono de la lucha feminista. La mejor manera de comprender que se trata de un tema de candente actualidad y que no por estar escrita hace dos siglos, ha pasado de moda, es charlando con Aitana, así me lo hizo comprender, así de apasionada habla de la obra, y así queremos animar desde Salamanca Buenas Noticias a que vayáis a verla. Estará hoy y mañana en el Teatro Liceo.

PZ: Aitana, un placer poder charlar contigo… Me comentabas que ‘La Vuelta de Nora’ es un icono de la lucha feminista de la época pero que no se trata de ‘propaganda feminista’ como tal…

ASG: Exacto, la Vuelta de Nora es una segunda parte de ‘Casa de Muñecas’ de Ibsen y escribió Casa de Muñecas en el 1879 y Nora se convirtió en un icono de la lucha feminista. Fue una mujer que se atrevió a dar el portazo y dejar atrás hijos, marido, una vida de mujer del hogar en el rol que la sociedad le había asignado a las mujeres desde hacía siglos. Esta función supone encontrarnos con Nora quince años después de dar ese portazo y descubrir la mujer en la que se ha convertido (una escritora que además escribe libros sobre mujeres y reivindica un poco esa libertad y ese espacio propio de la mujer en la sociedad y romper los moldes en los que nos han colocado históricamente).

PZ: ¿Esta obra nos hace darnos cuenta de lo poco que ha cambiado la ‘historia’?

ASG: Un poco sí… Lo que hace Lucas Hnath, el autor, que es un autor joven y contemporáneo, es coger este icono y hacernos ver que quince años son lo mismo que 150. Es decir, que estamos hablando del finales del siglo 19 y ahora estamos a principios del siglo 21. Y lo que pasa es que no es un manifiesto feminista esta función, entiéndeme, creo que va más allá. Si no, no me interesaría. Yo soy feminista, pero no me interesan ni los panfletos ni la propaganda feminista en el teatro ni en el arte, creo que hay que ir más allá y plantear asuntos complejos como es de complejo el ser humano. Entonces lo que nos encontramos es a Nora fortalecida.

PZ: A Nora la reciben sus familiares… ¿cómo es ese recibimiento?

ASG: Sí, también nos encontramos a los demás personajes de su vida, a su ex marido, a su hija que tenía tres años y ahora tiene 18, a la Nani… Y esta función nos relata las heridas que aún están abiertas en todos y qué costes tienen decisiones tan radicales e inusuales en la vida de una mujer como la que tomó Nora y cuánto dolor hay en Todos estos pasos adelante.

PZ: Me dices que te consideras una mujer feminista, y desde ese prisma… ¿con qué te quedas de esta mujer tan reivindicativa y del personaje de Nora?

ASG: Me quedo con que no es fácil seguir avanzando, que hay muchos costes… Me quedo con algo que dice Nora que es ‘cuando me marché de aquí hace 15 años, a pesar de estar viviendo sola, que es lo que más necesitaba, no escuchaba más que otras voces en mi cabeza que no era la mía y decidí quedarme en silencio hasta que pudiera escuchar mi propia voz y para eso tuvieron que pasar dos años. Pero cuando ya por fin pude escuchar mi voz, pude saber qué era lo que yo quería realmente…’ Así que yo me quedo con esa determinación de poder llegar al punto de escuchar su propia voz por encima de todas las voces.

PZ: Habéis recorrido ya media España con esta obra y os queda mucho por recorrer… el tema de la obra, Aitana, ¿se valora de diferente manera dependiendo de la zona geográfica del país?

ASG: Siempre encuentras que el público tiene su propia personalidad y sí que depende a veces de la zona geográfica… En el sur suelen ser muy expansivos y fogosos y acaban dándote un aplauso por bulerías, y en el norte es menos expresiva pero luego te esperan a la salida del teatro y si les ha gustado, te dicen cosas maravillosas. Pero es verdad que se manifiestan de distintas maneras pero de momento estamos recogiendo cosas muy buenas y personas muy emocionadas… algunos hombres descolocados…

PZ: ¿Si? ¿Por qué motivo se ven descolocados los hombres?

ASG: Porque es lo que le sucede al ex marido de Nora, que se encuentra descolocado. Él dice que ha aprendido la lección pero Nora no le ha dado la oportunidad de colocarse en un lugar con respecto a ella. Y ella es implacable en eso… Ella piensa que ella ya ha iniciado su camino y su ex debe hacer lo mismo, emprender el suyo. Entonces los hombres sienten que hay un punto que no saben dónde colocarse con estos cambios y creo que corresponde en gran medida a cómo se pueden estar sintiendo muchos de ellos a día de hoy.

PZ: Así que en general, la obra está sorprendiendo gratamente…

ASG: Tiene muy buena aceptación, está mal que lo diga, pero casi siempre se levanta todo el mundo en el aplauso. Hay una muy bonita escucha, hay un silencio sepulcral interrumplido sólo a veces por algunas toses o algún móvil (dice entre risas), que sigen sonando… pero sentimos una escucha muy atenta y yo luego veo a muchas personas emocionadas hasta las lágrimas porque la historia es dura, pero también es conmovedora porque escuchas las razones de todos y empatizas con todos, comprendes a los cuatro personajes.

PZ: Cuatro personajes, interpretados por un elenco de actores muy bueno… que también ayuda a que la obra sea maciza.

ASG: Por supuesto… es fundamental. Esta es una función de actores. Somos cuatro en escena y no tenemos más que una cajita que es un salón que es como una caja de muñecas y no hay nada más en escena. Somos nosotros con nuestras tripas encima de la mesa y nuestras razones. Además son escenas en las que como mucho hay dos personas en el escenario. Yo soy la que está en todas las escenas y voy teniendo careos con cada uno de los personajes y entonces claro, estamos arropados por la escenografía pero se resume a ‘la palabra y el actor’.

PZ: Aitana… para ti, ¿qué es lo mejor dentro del reconocimiento que puedas recibir… el del público, el de la crítica o el de tus compañeros?

ASG: Es un ‘todo’. En realidad, uno se dedica a esto para que lo quieran, ¿no? ¡y cuanta más gente te quiera mejor!, – dice riendo-, no por nada, sino porque cuanta más gente lo reconozca, más seguro te sientes de lo que estás haciendo y también sientes que lo que haces está yendo a ‘alguna parte’ y se te devuelve el esfuerzo que tú haces. Lo que quiero es emocionar, contar historias que sirvan para algo, que remuevan o que toquen, así que el del público es fundamental. Pero por ejemplo yo, Paula, también como profesional me considero público y cuando viene un compañero a verme, es compañero pero también es público, pero su criterio me sirve muchísimo.

PZ: Me gustaría saber, Aitana, para una actriz que ha demostrado que se mueve sobradamente como pez en el agua tanto en Televisión como en el Cine como en el Teatro como tú… ¿Con qué te quedas?

ASG: Igual que con el público… ¡me quedo con todo! Es una suerte poder alternar un medio con otro, de hecho, desde que estoy haciendo Velvet, que son ya casi cinco años, he hecho cinco o seis espectáculos al mismo tiempo que grababa y se complementan los tres… pero quizá donde más feliz soy es encima de un escenario…

PZ: Por último, me gustaría saber si tienes algún recuerdo de Salamanca o anécdota…

ASG: El más reciente del año pasado que fuimos con ‘Troyanas’ en Fonseca. Me quedé muy impactada por tener el pozo delante del escenario… (dice entre risas). Me pareció de las cosas más surrealistas, yo pensaba… ¡no me van a ver, estoy tapada por el pozo! (ríe). Pero tuve la suerte en esos días ver la exposición de Barceló y estoy deseando llegar a Salamanca porque siempre me da la sensación de que me queda algo bonito por ver, me fascina esa ciudad.

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