Silvia Marsó: “A veces tienes que ser valiente para cambiar tu vida cuando no estás conforme con lo que está pasando”

La actriz catalana actúa hoy en el Teatro Liceo con la obra que ella mismo produce "24 horas en la vida de una mujer".

TONI SÁNCHEZ

Nacida en Barcelona en la década de los sesenta, Silvia Marsó empezó muy pronto su carrera artística, siendo apenas una niña. Tras años de constante trabajo, de superación personal y de guiar su carrera por los derroteros que ella siempre quiso, llega este sábado al Teatro Liceo de Salamanca con la obra de teatro “24 horas en la vida de una mujer”, producida por su propia compañía teatral “Lamarsó Produce S.L”.

Una aristócrata acostumbrada a una vida burguesa y estable tendrá una experiencia única, absolutamente inesperada, que la llevará a enfrentarse a todos sus principios vitales y morales. Ese es el argumento de “24 horas en la vida de una mujer”, una adaptación en formato de teatro musical, basada en un excepcional trabajo de actores sobre el profundo texto de Zweig y que acompañado por la música original de Sergei Dreznin, permitirán vivir al espectador en un torbellino de emociones. Hemos querido charlar con Silvia Marsó antes de su actuación en Salamanca, en una entrevista en la que repasa sus comienzos en el mundo del espectáculo, nos desgrana los pormenores de su producción y rememora sus recuerdos en nuestra ciudad.

 

– Toni Sánchez: Silvia, tus comienzos en el mundo del espectáculo fueron muy pronto. ¿Qué fue lo que te motivó a lanzarte a ello?

– Silvia Marsó: Varias cosas que no sabes muy bien de donde vienen. Sí que recuerdo que cuando tenía 9 o 10 años leí en clase de literatura ‘El Principito’ de Antoine de Saint-Exupéry y la profesora nos enseñó a buscar detrás de las palabras el significado profundo del subtexto. Aquello me fascinó y me pareció que era un tesoro, algo tangible que te abría un mundo profundo de emociones y pensamientos. Desde ahí me aficioné mucho a la lectura en voz alta, como interpretando… Además, también vi ‘El espíritu de la colmena’ de Víctor Erice, una película que protagonizaba Ana Torrent siendo una niña y yo tenía su misma edad. Me quedé prendada de lo que ella hacía en esa película y entonces decidí ser actriz.

 

– TS: Hablas de la influencia de Ana Torrent en tu vida profesional, y precisamente con ella hablamos hace unas semanas en una entrevista en la que nos decía que esa época de niña actriz era un juego para ella. ¿Así lo percibías tu también en tus comienzos?

– SM: No, yo quería ser actriz desde pequeña y me lo tomé muy en serio desde el principio. Estaba dudando entre actriz, pianista o cantante de ópera, pero como ves todo está relacionado con las artes porque me encanta.

 

– TS: Se podría decir que tu salto a la fama, si me permites la expresión, fue con tu aparición en el 1,2,3, pero aunque posteriormente te ofrecieron continuar en el mundo de la televisión, quisiste dedicarte plenamente al teatro. ¿Por qué?

– SM: Rechacé seguir presentando programas de televisión en una cadena privada en exclusiva. Me ofrecieron un cheque en blanco para hacerme un contrato como los que se hacían en aquellos años y yo lo rechacé para continuar con mi carrera de actriz en cine, televisión y teatro principalmente, pero aprendiendo y forjándome un camino en mi carrera. No quería despistar al público porque pienso que si hubiera seguido presentando programas mediáticos, hubiera sido un rostro popular y muy famoso, pero no hubiera sido una actriz como yo quiero ser: una actriz seria que se dedica únicamente a hacer personajes.

 

– TS: ¿Se podría afirmar entonces que te llena y te realiza más el teatro que la televisión?

– SM: No, yo no excluyo el cine ni la televisión como actriz. Es más, lo intento alternar cuando puedo. Ahora se va a estrenar una película en la que he intervenido que se llama “Sin novedad”, pero bien es cierto que a partir de los 45 años hay menos ofertas para mujeres en los medios audiovisuales porque hay menos papeles para desempeñar por parte de mujeres que por hombres.

 

– TS: A lo largo de tu carrera en el mundo del teatro, y aunque lo has compaginado con producciones cinematográficas, has conseguido varios premios de relevancia. Pero, ¿con qué momento de toda tu carrera te quedas?

– SM: Con todos, porque todos me han enseñado y me han hecho crecer. Tengo la suerte de que no he tenido ningún boom ni ningún crack, sino que ha sido paulatino, mejorando día a día y poco a poco.

 

– TS: Entonces, la constancia es la clave del éxito de Silvia Marsó…

– SM: Sí, la constancia, la capacidad de superación, la apuesta y el compromiso por una profesión de calidad más que de cantidad.

 

– TS: Además, desde 2004, pones en marcha tu propia productora de teatro. Ahora la responsabilidad ahora es doble, ¿apasionante no?

– SM: En aquellos años hacía coproducciones pero ahora con Lamarsó S.L. sí que produzco en solitario y es algo que me llena.

 

– TS: Y con Lamarsó sigues creciendo profesionalmente y estrenas tu primer montaje de teatro musical, con 24 horas en la vida de una mujer que llega a Salamanca este sábado.

– SM: Es un espectáculo que vi en París hace dos años y medio y me enamoré de los personajes y de la música compuesta por Sergei Dreznin, un ruso que ha hecho una creación magnífica. Es una composición musical extraordinaria, y cuando lo vi decidí que eso era lo que yo quería hacer. Detrás de esa música, hay un gran espectáculo dirigido por Ignacio García, director al que llamé para llevarlo a cabo y que aceptó a hacer esta obra, lo que es ya una garantía de calidad.

 

– TS: Como bien afirmas, la música en directo es uno de los principales alicientes de esta producción, pero cuéntanos algo más de este montaje con el que llegas a Salamanca.

– SM: Hay mucho más detrás de esa música. En la creación de Ignacio García se juntan varias disciplinas artísticas como la música, la literatura, la interpretación, el canto, el baile, la plástica, … unidos por un nexo que es Stefan Zweig y su pensamiento profundo sobre la condición humana, que al mismo tiempo te hace caminar por una historia trepidante y sorprendente que es una montaña rusa de emociones constantes durante la hora y veinte de espectáculo.

 

– TS: Tras esa hora y veinte de espectáculo, ¿qué mensaje quieres que se lleve el público a sus casas?

– SM: Me gustaría que la gente se llevara la misma reflexión que yo me llevé cuando lo vi en París. A veces el destino nos pone en un cruce de caminos y tú tienes que ser valiente para cambiar tu vida cuando no estás conforme con lo que está pasando, enfrentándote a todos los condicionantes que te han mantenido anclado durante toda tu vida en una existencia vacía o que no tiene nada que ver con tu manera de ser. Para eso hay que ser valiente, coger las riendas de la vida, decir “aquí estoy yo” y voy a hacer lo que de verdad quiero. Eso es lo que me provocó a mí hacer este espectáculo, pero tiene muchas más reflexiones acerca de la ludopatía, la imposibilidad de desengancharse del juego, la diferencia de edad entre el hombre y la mujer en el amor, …

 

– TS: Y la pregunta es obligada viendo el título de la obra, ¿cómo son 24 horas en la vida de Silvia Marsó?

– SM: (Risas). Me levanto muy pronto, muy pronto… y me acuesto tarde. Estoy haciendo la producción y al mismo tiempo todas las promociones. Se podía decir que estoy trabajando a destajo.

 

– TS: Para ir concluyendo esta entrevista, ¿motiva venir a Salamanca, una ciudad cultural por excelencia?

– SM: Salamanca tiene un público muy entendido y tengo la suerte de que conozco la ciudad desde que era adolescente porque vine a hacer una actuación de muy jovencita, con apenas veinte años. En aquella época no había internet así que no podemos saber cuándo fue exactamente (risas). La última vez vine a Salamanca fue con “El zoo de cristal” de Tennessee Williams y cada dos años aproximadamente vengo a actuar aquí. Me encanta el Teatro Liceo y la Plaza Mayor, que me parece de las más hermosas que hay en el mundo, y siempre que voy me hago una foto ahí en la plaza.

 

– TS: ¿Tienes algún recuerdo especial de esta ciudad, alguna anécdota o alguna vivencia?

– SM: La primera vez que fui me compré en una librería “La casa de La Troya” porque me parecía una novela muy interesante que hablaba sobre la vida estudiantil. Recuerdo que la primera vez que estuve en Salamanca me fascinaron las calles del casco histórico.

 



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