Mañueco deja la alcaldía de Salamanca

Lo ha anunciado esta mañana en la sesión de Pleno Ordinario en el Ayuntamiento de Salamanca.

El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, ha anunciado esta mañana en la sesión de Pleno Ordinario celebrada en el Ayuntamiento de Salamanca que abandonará la alcaldía de la ciudad de Salamanca el próximo dia 12 de diciembre para dedicarse plenamente a sus funciones como candidato a presidente de la Junta de Castilla y León de cara a las próximas elecciones. Las palabras de un emocionado Mañueco fueron las siguientes:

“Como saben soy el candidato del Partido Popular a la presidencia de la Junta de CyL en las próximas elecciones autonomicas. Con el fin de dedicarme a ello he decidido dejar voluntariamente la alcaldía y el acta de concejal que me otorgaron los ciudadanos en las últimas elecciones municipales. Mi decisión será efectiva el día 12 de diciembre, una vez que cumpla con mis compromisos de agenda institucional ya adquiridos.

Me comprometí a hacerlo cuando me fuera incompatible con el nuevo camino, siempre de vocación pública y también al servicio por supuesto de salmantinos y salmantinas. Dejar la alcaldía de Salamanca es una decisión difícil, muy difícil, pero a parte de serlo es una decisión reflexionada tomada siempre pensando en las salmantinas y salmantinos. Asumí el cargo con ilusión y con ganas de hacer mi ciudad mejor y mejor la vida a mis vecinas y vecinos.

Asumí mi responsabilidad con convicción, con el sentido del deber, pero siempre con algo de vértigo al pensar que mis decisiones tienen que estar a la altura de esta ciudad histórica y de las necesidades y esperanzas de los salmantinos y salmantinas. Asumí la responsabilidad cargado de proyectos y lo dejo con humildad pero con el orgullo por el trabajo realizado junto a mi equipo de gobierno. En una ciudad siempre hay cosas por hacer y proyectos en marcha, por lo que pido a todos los grupos políticos que actúen siempre teniendo claro que lo importante son las personas de Salamanca y que debemos trabajar pensando en ellas y no en estrategias políticas.

En junio de 2011 comencé mi discurso de toma de posesión diciendo lo que habían dicho otros alcaldes: “No hay mayor honor para un salmantino que ser alcalde de Salamanca”. Dejo la alcaldía diciendo los mismo : “Ha sido un gran honor para mi ser alcalde de Salamanca. He dado todo por mi ciudad y sus gentes. Me he quedado sin aliento. Y ahora lo voy a dar todo por mi comunidad autónoma. Me voy a quedar sin resuello”. Aspiro a seguir trabajando por Salamanca y por Castilla y León desde otras ocupaciones pero siempre con el mismo empeño y con la vocación de servicio público para contribuir a mejorar la vida de las personas.

Continué en aquel momento mi discurso de investidura con palabras de agradecimiento a todas las personas de Salamanca, a quienes me dieron su voto y a quienes no me lo dieron. También con agradecimiento a quienes me han ayudado durante toda mi trayectoria política. Y ahora dejo la alcaldía dando las gracias a todos. En primer lugar gracias a mi familia, a mi mujer y mis hijas. Ellas han compartido mis decisiones, me han apoyado y respaldado y han pagado el tiempo que me faltaba. También a mis amigos que han pagado el resto.

Gracias a mis compañeros de partido, a los miembros del equipo de gobierno por su trabajo y entrega. Gracias a toda la corporación municipal, a todos los grupos municipales, a todas las personas de sus equipos, en una sociedad plural contamos todos. Gracias muy especialmente a los trabajadores municipales, ya que con ellos funciona mejor la ciudad. Gracias también a los que ya no están por unos motivos u otros. El mérito también es suyo. Gracias al resto de instituciones, a los medios de comunicación, a las organizaciones de tejido social y económico de la ciudad. Siempre pedí la colaboración de todos para hacer de Salamanca entre todos la mejor ciudad para vivir. Me llevo en mi corazón el cariño de las personas mayores, la sonrisa de los niños y niñas y mi compromiso con las familias de Salamanca.

Me voy como me pedían siempre mis padres, con la satisfacción del deber cumplido, con la conciencia tranquila y siendo una buena persona. Doy gracias a Dios por todo lo que me ha dado. Gracias a todos ustedes por su respeto y cariño“.



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