Los salmantinos no fallan a su cita con el Roscón

La tradición de encontrar el haba y la figurita se mantiene generación tras generación, siendo uno de los días más familiares del año.

No puede entenderse el Día de Reyes sin el tradicional roscón encima de la mesa para saborearlo como postre de nuestras comidas o como una deliciosa merienda acompañado de un chocolate caliente o nuestro café preferido. Resulta curioso que a pesar de comerse en un día tan navideño como el Día de Reyes, su origen poco tiene que ver con esta fiesta ya que para encontrar su verdadero origen hemos de viajar hasta el siglo II a.C., en el que a mediados del mes de diciembre, tras la finalización de los trabajos en el campo y a lo largo de una semana, se realizaban unas celebraciones paganas conocidas como ‘las Saturnales’. Dichas celebraciones se llevaban a cabo como homenaje a Saturno, dios de la agricultura y las cosechas, y en ellas se festejaba la finalización del periodo más oscuro del año y el inicio de la luz.

Se calcula que fue cinco siglos después cuando se introdujo el conocido haba en el interior del roscón, ya que ésta se consideraba un símbolo próspero y de fertilidad, por lo que aquel que se encontraba en su porción con esta legumbre se le auguraba prosperidad durante el resto de año. Actualmente la tradición ha ido evolucionando hasta el punto de que aquel que encuentre en su trozo de roscón el haba, deberá pagar el dulce, o en su lugar, el del año que viene. Además, todos los roscones llevan en su interior una figurita, e incluso dinero en efectivo, para que aquel que lo encuentre en su porción, sea coronado como rey del convite con la corona que todos los establecimientos dispensan junto al tradicional Roscón de Reyes. Los salmantinos no fallan a esta cita con los roscones de reyes y estos días es fácil ver una cola interminable de gente en cada una de las pastelerías de la ciudad, con el fin de llevarse el mejor roscón a sus casas.



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