El Avenida, sin acierto ante el gigante ruso de Dynamo

No tuvo tino ante el gigante ruso de Dynamo, ante el que no tuvo muchas opciones y cayó 69-51, víctima de su gran desacierto en el lanzamiento, sobre todo en la primera parte.

El Perfumerías Avenida ha luchado en Kursk hasta el final, luga para jugarse el futuro en la Euroliga, y el peor de los sitios para hacerlo. No tuvo tino ante el gigante ruso de Dynamo, ante el que no tuvo muchas opciones y cayó 69-51, víctima de su gran desacierto en el lanzamiento, sobre todo en la primera parte, y de los arreones de calidad de las rusas que, precisamente, de calidad no están escasas. Ángel Robinson ejerció de lider en una pintura repleta de murallas rusas, tremandamente superiores en físico, secundada por la raza de la capitana.

Los primeros minutos fueron el fiel reflejo de lo que le esperaba a Avenida en el partido. Maniatando el ataque ruso, sí, que dependía exclusivamente de la calidad y talento de sus jugadoras, pero incapaces de acertar con el aro. Caían los minutos y a las charras no les entraba absolutamente nada, un desacierto que permitía a las locales coger las primeras rentas que ya rondaban los cinco-siete puntos tras los primeros instantes. Trató de tirar el equipo charro de aferrarse a la defensa, pero con eso sólo no bastaba. Howard comenzaba a irrumpir en el partido y, tras diez minutos, la renta se iba a 19-12.

Fue aún peor. Sólo un triple de Asurmendi como única producción en más de seis minutos para Perfumerías Avenida. Defendía pero cometía un error tras otro, desde salidas a la contra con pases que fructificaban a canastas muy asequibles erradas bajo el aro, no había manera. Al descanso, el porcentaje de lanzamiento era francamente bajo, apenas rozando el 30% y eso era una penalización muy grande. Y es que, apenas con dos destellos de buen juego, Kursk se marchaba hasta con 18 puntos de ventaja, frenados antes del descanso a base, cómo no, de defensa. 37-21 al descanso y mucho por cambiar.

Y cambió, la cara del equipo azulón cambió tras el descanso. No, no es que cambiara el acierto, que seguía siendo muy bajo, pero la defensa subió aún más el nivel. El 0-5 de inicio, incluida una fea antideportiva con un codazo sobre Gil que vio todo el mundo salvo el banquillo ruso, permitía, al menos, soñar. Las charras aguantaban y capeaban el temporal con muchísimo corazón, aguantando en defensa las embestidas rusas y apostando por Angel y, desde el perímetro, con Silvia para seguir vivas. De hecho, se redujeron las ventajas hasta debajo de los diez puntos, pero entonces respondía Kursk, con una calidad que ya conocíamos. 42-37, con la sensación de que el equipo había merecido más.

No se rindió un Avenida corajudo como siempre que, a pesar de cada golpe, volvía a intentarlo. Un par de brillantes acciones de Elonu y buenas combinaciones con Robinson, amén de maniatar a Kursk, y la renta se volvía a situar en los diez de desventaja. Quería creer Avenida con cinco minutos por jugar pero una dudosa falta en ataque seguida de un triple, otro más en momento clave, de Petrovic, sepultaban las esperanzas. Desde ahí hasta el final, las charras ya no dieron más de sí y Kursk aprovechó para seguir castigando hasta en los instantes finales ampliando un marcador que no mereció ser tan amplio. La Euroliga se antoja ya imposible, mañana podría quedar matemáticamente eliminado Avenida, pero, al menos, nos queda el consuelo de saber que podremos luchar ante cualquiera en Eurocup.



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