
NURIA MARTÍN
Mabel Lozano ha desembarcado este martes en la Universidad Pontificia de Salamanca para hacer un pequeña radiografía social de un sistema de esclavitud que aún perdura en el siglo XXI, la compraventa o trata de mujeres. La cineasta social, nominada dos veces a los Goya, transmitió a los estudiantes de la Facultad de Comunicación sus claves para hacer del cine una poderosa herramienta de transformación.
La escritora, modelo y directora comenzó su carrera como actriz en diversas series de televisión. Fue ahí donde se dio cuenta de su verdadera pasión, utilizar el cine como una potente arma de denuncia, pues para Lozano es una “herramienta poderosísima de transformación social”. Su activismo contra la trata comenzó cuando conoció a Irina, una mujer vendida por su pareja en una carretera de Madrid. Todo esto le llevó a rodar “Chicas nuevas 24 horas”, nominado a mejor documental en los Premios Goya y el primero que abordaba este lastre social en España.
Lozano aprovechó la ocasión para trasladar su mayor proyecto de vida, la proliferación de un mundo justo mediante un único medio, el cine, “uno de los mejores y mayores inventos de la humanidad”, siempre tratando de evitar la pornografía del sufrimiento humano.
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