4 abril 2025

Verónica Carballo desde París: ‘Se nos encogía el alma de pensar que algo así pudiera pasar en la Catedral de Salamanca’

PAULA ZORITA

Este lunes conocíamos la terrible noticia de que un fuego debastaba uno de los emblemas culturales europeos como es la Catedral Notre Dame de París. Justo el día en el que se celebraba el Día Mundial del Arte, esta edificación que tardó en construirse más de doscientos años, protagonizaba uno de los episodios más tristes que se recuerdan en la ciudad parisina. Los primeros indicios apuntan a que un accidente ocasionado por las labores de restauración que daban comienzo hace escasos días en el edificio histórico, ha sido el detonante de este fuego que quemó a la vez que historia, las almas de parisinos y de quien lo vivió in situ.

Este es el caso de Verónica Carballo y su hermana Carmen, dos salmantinas que pasan estos días vacacionales de Semana Santa en la capital francesa y que se ‘encontraron’ con esta trágica noticia que vivieron desde otro de los ‘corazones’ patrimoniales de la ciudad, ‘El Sagrado Corazón’. Verónica asegura que recibieron la noticia de manera angustiosa y que lo primero que pensaron fue ‘se nos encogía el alma pensando que hubiese podido pasar en la Catedral de Salamanca porque ya nos pareció horrible vivirlo aquí… se nos saltaban las lágrimas de ver lo que estaba pasando’.

Ambas divisaron las llamas desde otra parte de la ciudad, desde donde se podía ver perfectamente que era un fuego que salía directamente de la conocida Catedral: ‘lo vimos desde que salió la primera ráfaga de humo hasta el final, como si fuese una película… El nerviosismo apareció sobre todo entre los guías turísticos que allí estaban porque ellos sabían perfectamente que las llamas salían directamente de Notre Dame. Lloraban con desconsuelo’.

La hipótesis de que fuese un fuego intencionado se pasó por la mente de la hermana de Verónica: ‘yo en ningún momento pensé que fuese intencionado. Al ver las llamas rezábamos porque fuese algo que hubiese detrás, pero los guías nos decían a ciencia cierta que no había nada más alto que Notre Dame detrás, que era la propia Catedral’.

El enclave en el que se encuentra la Catedral hizo dificultoso el acceso de los bomberos al lugar y esto hizo que el fuego se dilatase durante toda la angustiosa tarde: ‘nosotras podríamos haber estado allí perfectamente puesto que teníamos pensado conocer Notre Dame por la tarde, aunque por circunstancias cambiamos de plan. Pensábamos que en el momento de comenzar el fuego iban a sofocarlo inmediatamente… no creíamos que íbamos a estar toda la tarde viendo que las llamas iban a más y se veían desde cualquier punto de la ciudad… eso nos ha chocado mucho’.