
N.M.S.
“Sé valiente en la búsqueda de lo que enciende el fuego a tu alma”, decía Jennifer Lee, y lo cierto es que existen almas aventureras que no necesitan buscar su valentía para comenzar nuevas etapas. Es el caso de Paula Pérez Bautista, una salmantina que ya desde niña conoció las ventajas y desventajas de moverse de un lado a otro, dejando en cada ciudad un pedacito de su vida.
Con más de 5 colegios recorridos por el trabajo de su padre, Paula nació en Salamanca para luego mudarse a León, y más tarde a Gijón. Pero su espíritu rebelde gritaba marcharse y volver a Salamanca, donde estaba toda su familia y amigos de su pueblo, Alaraz. No fue hasta los 18 cuando se decidió, tras sopesar diferentes opciones, por estudiar publicidad. Paula regresó a la ciudad que la vio nacer para pasar por lo que ella define: “los 4 mejores años de su vida”, su etapa universitaria. Lo que ella ha construido desde que terminó; han sido viajes, nuevos retos y experiencias que la ayudaron a mejora su inglés y que hoy la han llevado a vivir en Malta.
-Paula, cuéntanos un poco tu historia, ¿Como estaba la situación en tu campo cuando acabaste el grado ?
Desde segundo de carrera estuve trabajando en Orange, siempre he sido muy independiente, no me gustaba pedirle dinero a mis padres. Cuando terminé, hice prácticas por 2 meses en la Agencia EFE de noticias, simplemente porque quería ver como funcionaba un poco lo mío. Más tarde obtuve practicas en el Grupo M a media jornada. Aprendí mucho, pero vi que económicamente no lo podía sostener, así que lo empecé a compaginar trabajando, esta vez en Orange España. Una vez terminadas las practicas volví a la agencia EFE, compaginándolo con el trabajo en Orange, y aunque me propusieron un contrato allí, tomé la decisión de marcharme.
-Y eso… ¿ te hizo tomar la decisión de irte a vivir a otro país?
Quise mudarme al extranjero cuando terminé la carrera, pero no me fui por situaciones personales, novios y cosas de esas (risas). A parte de lo demás, me di cuenta que mi gran hándicap era el inglés. Me encanta viajar, y lo he hecho sin saber inglés, pero me impedía comunicarme con la gente, y eso me hacía sentir incompetente. Así que dije, ¡me voy a estudiar a Holanda 6 meses! Lo que económicamente más rentable me salía era de au pair. Y me fui. Y fue una pasada.
–Y lo de au pair lo encontraste…
Individualmente. Existen agencias, pero como económicamente soy yo la que me lo pago todo, lo decidí hacer sola. Encontré a una chica española que buscaba nueva au pair para su familia. Contacté con ella, y con ayuda de mis amigas hice la entrevista (risas), porque estaba muy nerviosa.
-Imagino que tomar esa decisión fue difícil, ¿o en tu caso no?
La decisión de marcharme para mí fue fácil, porque tenía muchas ganas de irme, de aprender… También me fui un poco asegurando la situación en España. Actualmente en Orange tengo una excedencia, gracias a ella puedo volver ahora en septiembre, aunque aún así no creo que vuelva.
-¿Cuál es el primer recuerdo que tienes recién llegada a los lugares donde has vivido?
La llegada a Holanda fue muy bien, me fue a buscar la madre con el niño y la anterior au pair. Los primeros días me presentó a toda la gente y me explicó cómo funcionaba el país, transporte… todo. Aunque te voy a contar como conocí a la gente de Malta, que te va a hacer más gracia (risas). Conseguí una beca de la Junta de Castilla y León, ‘Viveeuropa’, y me dieron la opción de marcharme. Yo quería hacerlo porque quería sentirme realizada trabajando en algo de lo mío. Depende del país te dan una remuneración, está muy bien económicamente. Este país eran 4.700 euros para 5 meses.
Empecé a trabajar en la empresa que me ofrecía la beca ‘Que hacer el Malta’, pero lo cierto es que estaba a disgusto, no por la beca como tal, sino por cuestiones internas. Me mantuve allí dos meses hasta que tomé la iniciativa de buscarme algo por mí misma. Finalmente conseguí trabajo en ‘Besedo’, la empresa donde trabajo ahora como moderadora de contenido de anuncios.
Al llegar aquí no conocía a nadie, me metí en grupos de Facebook de españoles. Hablé a todas las chicas que me parecieron de mi edad, de ahí conocí a un par, y actualmente suelo salir con un grupo de 10 o 12 personas. Al final, como yo digo, en Malta somos como una pequeña mafia española. Estoy muy agusto.
-¿Cuál es la principal diferencia que aprecias entre el país donde te encuentras y nuestro país?
Malta está súper subdesarrollada, la isla es pequeña; solo hay autobuses, son impuntuales y hay muchísimo trafico de coches. Es un país un poco caótico, la isla es más pequeña que Salamanca como provincia, aunque tienes muchas cosas bonitas y mucho trabajo. Por otra parte, hay casi más extranjeros que malteses, se sienten un poco invadidos.
-¿Y Holanda?
En Holanda la gente es respetuosa, todo el mundo te ayuda con una sonrisa. El transporte es muy bueno, hay trenes que comunican todo el país. Es más, yo tenía una tarjeta que me permitía viajar gratis por todo el país el fin de semana. Todo los fines de semana nos íbamos a ver, mis amigas y yo, una ciudad nueva, incluso se me hacía más pequeña que Malta por la facilidad que tenía de transporte.
-¿Que es lo que más echas de menos de España?
Echo de menos a mi familia y a mis amigas, aunque viajando también te das cuentas de las amistades que se quedan, al final siempre intentas mantener las que han merecido la pena. Pero echo mucho de menos a mis amigas de siempre, con las que puedo contar para cualquier cosa. También la comida, en Holanda no te puedes imaginar lo mal que comen, está todo malísimo. En Malta todavía se libran porque es dieta mediterránea, pero es que en Holanda no hay variedad. Todo hamburguesas y demasiados italianos, que al final es lo más barato (risas).
-Y para terminar, puesto que no paras, ¿tienes ya planeado tu próximo destino?
Tengo pendiente irme a Filipinas y hacer la ruta 66 ( L.A, Las Vegas, el Gran Cañón…), me encantaría hacer algo así tipo mochilero. No me veo todavía trabajando en España con un horario normal y una vida monótona. También aprovecho que en el tema del amor actualmente no hay nada que me ate (risas) y también hay que aprovechar esos momentos. También creo que mi próximo viaje será Cuba, aunque ahora tengo que engañar a alguien para que le cuadren los días y se venga conmigo. Al fin y al cabo, cada uno tiene su vida y es muy complicado cuadrar con alguien, aunque conozco a gente que lo está haciendo sola y es algo que no descarto.
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