4 abril 2025

El toreo en sus versiones

PAULA ZORITA

La variedad de gustos es lo que mantiene a la Tauromaquia viva. El cartel de hoy era para disfrutar de tres versiones del toreo. De Ferrera la más inspirada, de Manzanares la más elegante y de Juan del Álamo la más vibrante. Está de mano del aficionado saber apreciar esa diferencia y saber corresponder con cada uno conforme ellos nos transmiten el toreo, su toreo. Lo que Ferrera hace en el ruedo es una danza, un sinfín de ideas al más puro estilo barroco. Así, en la tarde de hoy se alzó triunfador numérico con tres orejas en su haber y en conexión constante con el público salmantino. Salió en hombros el extremeño junto al torero local Juan del Álamo que cortó una de cada uno de su lote, mientras que Manzanares, que bien pudo salir también por la Puerta Grande, marró con el acero su labor al quinto y todo quedó en la oreja del primero. Se lidió un encierro de Núñez del Cuvillo de buen juego en su conjunto, muy importante.

El acierto de la faena de Ferrera a su primero, que se movía con buen son, fue la medida y los tiempos. El extremeño logró extraer tandas de gran calidad por ambos pitones y el toro siempre colaboró. Mató de una estocada y se le premió con el doble trofeo. El cuarto resultó también un buen toro que tuvo querencia a toriles. Ferrera logró mantenerlo cosido a la franela y sujetarlo y lo más despacioso surgió en un final toreando al natural con la mano diestra. Con la ayuda en el suelo le enjaretó un par de tandas de mucha vibración. Aun habiéndolo pinchado, el público lo premió con la oreja.

El torero salmantino Juan del Álamo logró lo más destacado en la faena a su primero a base de sobarlo mucho y con paciencia acoplarse con el animal que al principio acusó falta de fuerza perdiendo las manos en algún momento. Con la izquierda, y cogiéndole la medida, el mirobrigense firmó lo mejor de una faena larga. En el final por bernadinas le sonó el primer aviso y mientras caía sonó el segundo. Cortó una oreja.  Lo más destacado al sexto fue la intención del torero, siempre queriendo. Destacó lo que le hizo por el izquierdo y tras una buena estocada, su público le premió con otro trofeo.

Manzanares enlotó en primer lugar un toro que humilló con transmisión. El alicantino supo entenderlo puesto que pedía suavidad y la faena fue a más en tandas importantes y de bello trazo. Tras una estocada recibiendo, cortó una oreja. Oreja que perdió de su segundo por el fallo reiterado con el acero al parecer por la falta de seguridad en su mano, de la que se quejaba. Toreó bonito y bien Manzanares y  la pena fue la falta de rúbrica con la espada para poder acompañar a sus compañeros en hombros.

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FOTOGRAFÍAS: DANIEL TAPIA