
PAULA ZORITA
Ni siquiera el propio José Luis Ramos sabe explicar el por qué de su vuelta. Quizá sólo se explique con ese tópico que todos conocemos de que ‘el que tuvo, retuvo’… y es que la profesión de torero es, según dicen, un ‘veneno’. Ramos hará el paseíllo el próximo Martes de Carnaval en ‘su’ Ciudad Rodrigo, lugar que lo vio nacer y crecer, tanto en la vida como en el toreo.
A sus 51 años quiere sentir de nuevo el calor del público para torear éste y ‘tres o cuatro festivales más’, -según él mismo afirma-, pero sin saber bien el porqué. Quizá sólo los que se han vestido de luces lo entienden.
Ramos tomó la alternativa el día 14 de septiembre de 1988 en Salamanca, siendo padrino Pedro Moya ‘Niño de la Capea’ y testigo Miguel Baez Spínola ‘Litri’ con el toro ‘Embustero’ de la ganadería de Joaquín Buendía Peña.
Confirmó en Las Ventas un año más tarde, el 3 de septiembre de 1989, dos años después de que en esa misma plaza un novillo de Martínez Elizondo le infiriese una gravísima cornada en el pulmón izquierdo que no fue la única de gravedad en su carrera.
El temple, la pureza y el gusto castellano son las características del toreo de José Luis Ramos, quien compartió un día de tentadero junto al riojano Diego Urdiales en la ganadería de Toros de Orive, donde nos habló de sus inquietudes ante la inminente fecha de su reaparición.
Agradecimientos: Puerta Grande
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