
PAULA ZORITA
Llovía, nevaba y granizaba el pasado viernes en Salamanca y mi llegada a la Barra del Mesón de Gonzalo fue algo atropellada. Después de llevar toda la mañana corriendo de un lado para otro sin paraguas… mis pulsaciones bajaban por un ratito y me relajaba charlando con Gonzalo Sendín en uno de los rincones de ese espacio en el que habitualmente no cabe un ‘alfiler’, como se suele decir… Comenzamos hablando de gastronomía pero la conversación derivó en algo muy emotivo.
Gonzalo es una persona que, a pesar de su aspecto de ‘tipo duro’, muere por su familia, algo que le dota de mucha más vulnerabilidad de la que se le puede apreciar en un primer momento. Es con este tema con el que el alma de el ‘Universo Gonzalo’, como yo llamo al tándem que forman sus tres establecimientos, se rompe y se muestra más cercano. Quise saber de primera mano sus sentimientos y sensaciones ante uno de los días que sin duda será marcado en el calendario como importante en su vida y en la de su familia, su pilar fundamental.
El día 10 de abril es el día en el que Gonzalo Sendín padre hubiese cumplido 79 años y será el día en el que, en su memoria, se presentará un Vítor que servirá para que la ciudad de Salamanca reconozca su figura como una de las principales dentro de la hostelería de nuestra ciudad. Gonzalo hijo ni quiere ni puede ocultar su emoción al hablar de los inicios de la carrera de su padre, de sus establecimientos, de ese homenaje, de gastronomía y de muchas más cosas…
P.Z: Gonzalo… me gustaría comenzar por hablar de ese bonito homenaje que la figura de tu padre va a recibir el próximo miércoles…
G.S: Sí, el reconocimiento es a la figura de mi padre como persona, como Gonzalo Sendín, pero qué duda cabe que en ese homenaje hay detrás mucha vida, mucho sacrificio, una generación entera no reconocida…
P.Z: ¿A qué te refieres con una generación no reconocida?
G.S: Pues estamos en una generación en la que se nos reconoce todo lo que hacemos desde el principio, en la que vivimos del coaching, del positivismo, donde a todo el mundo se le reconoce nada más empezar y a todo el mundo se le dice lo ‘fenómeno’ que es… y a mi abuelo y a mi padre no se lo dijo nadie o casi nadie. Nadie les reconocía su esfuerzo.
P.Z: Así que es un homenaje póstumo más que merecido…
G.S: Sin duda… y te digo más; ojalá con el de mi padre, que es el primero, se abra el abanico de reconocimientos a más de los que en su generación lo dieron todo por lo suyo y por los suyos.
P.Z: ¿Y por qué crees que tu padre ha sido el primero, por qué él y por qué no otro?
G.S: Pues es una buena pregunta… habría que preguntarle al Ayuntamiento de Salamanca y a la Asociación de Hostelería de la ciudad, pero desde mi punto de vista… creo que él aportó a esta ciudad que el Mesón a día de hoy sea el restaurante más antiguo de Salamanca. Y es premiar a alguien que luchó durante 50 años porque su restaurante fuera excelente. Esa es su aportación y la nuestra a Salamanca, porque una ciudad no son las piedras, las ciudades son las personas y son los negocios…
P.Z: Me comentabas antes que el próximo miércoles, será un día muy especial al margen de recibir ese reconocimiento…
G.S: Sí… además es la fecha del que sería su cumpleaños y es el primero que vamos a pasar sin él. Va a ser duro, pero también muy especial. Va a ser una mezcla de sentimientos brutales porque ese hubiese sido un día demasiado triste y lo vamos a contrarestar con esta grata experiencia y el tener a mucha gente querida cerca que viene de todas partes de España además de la que nos acompañará de nuestra ciudad. Estarán presentes también los ídolos de él como son El Viti o Vicente del Bosque… Será un día duro sobre todo para mi madre pero como familia nos estamos rehaciendo y seguro que con nuestro apoyo, lo recordará como un día bonito en el futuro.
P.Z: Te sientes muy orgulloso de tu familia, es lo que se desprende de tus palabras…
G.S: Sí… somos un clan; creemos en la familia por sus valores, como piedra angular y fundamental de nuestras vidas. Yo entiendo que hay muchos modelos de vida y de familia pero esa es nuestra idea. Me ha ‘tocado’ tomar el timón familiar quizá demasiado pronto, pero me siento muy orgulloso de ello y mi ímpetu diario sólo está en hacerlo bien.
P.Z: Gonzalo… ¿Qué significa para ti Salamanca?
G.S: Para mi todo. Renuncié a una vida lejos de aquí por mi ciudad, mi familia y mi negocio… así que para mi lo es todo. Soy muy objetivo con mi ciudad; sé perfectamente sus pros y sus contras… tenemos una calidad de vida espectacular pero también sé de sus limitaciones y en mi caso particular intento suplir esas limitaciones enriqueciéndome siempre. Viajando, conociendo, moviéndome siempre y por eso no quiero decir que seamos ni mejores ni peores que otras ciudades, somos singulares y tenemos ahora mismo una ciudad de moda.
P.Z: ¿Cómo recibiste esta noticia por parte del Ayuntamiento?
G.S: (Risas) ¡No sé si debería contártelo! Pero bueno, ya que estamos… (dice entre risas). Pues recibí la noticia del anterior alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, justo el día en el que él dejaba su cargo el pasado diciembre. Yo sabía que iba a ver algo, que él tenía la idea de homenajear la figura de mi padre, pero no sabía la forma en la que lo iban a hacer. Me llamó personalmente a las 7 de la tarde y me dijo: ‘en Estados Unidos el Presidente saliente siempre tiene concedido un último deseo y se lo hace saber al Presidente entrante’. Él había dejado de ser alcalde a las 3 de la tarde a nivel institucional pero él era ‘alcalde moral’ hasta las 12 de esa noche… y había llamado a Carlos García Carbayo para decirle que su último deseo era un reconocimiento a la figura de mi padre. A partir de ahí… se le empieza a dar forma hasta llegar a este Vítor en su lugar; en su Mesón.
P.Z:Has sabido hacer que este negocio por el que se homenajea a tu padre haya evolucionado con el tiempo… y es que ahora mismo ya no sirve sólo ‘servir comida’, Gonzalo…
G.S: No… es cierto… se ha convertido en algo tan intenso donde el local, el plato, la ambientación, incluso las redes sociales, ¡la experiencia en definitiva!… Es que un restaurante en la época de mi padre era venir, comer bien y ‘hasta luego’; pero ahora no basta con eso. Informar al cliente de dónde proviene el producto porque hacemos una fuerte apuesta por la excelencia porque al final es lo que va a hacer que el cliente se decante por nosotros en vez de por otro.
P.Z: Tu padre vio parte de este gran cambio hacia el que ha derivado el Mesón, la Barra del Mesón y las Tapas de Gonzalo… pero seguro que tu abuelo, quien fundó este proyecto familiar, ni se lo hubiese imaginado…
G.S: Mi abuelo que creo que no se lo imaginaría ni loco… si levantase la cabeza no sé si se sentiría orgulloso o saldría corriendo (dice entre risas). Pero no cabe duda de que los tiempos te obligan a evolucionar. Es verdad que sin querer, el Mesón para nosotros sigue siendo lo más representativo de lo que tenemos, sobre todo por lo sentimental, -afirma emocionado-. Representa valores, familia, sangre, continuidad, orgullo, responsabilidad… para nosotros todo.
P.Z: Por todo eso tan bonito que me dices… te sientes en la obligación de que este proyecto tenga una continuidad…
G.S: Sí… sin duda. Tengo un compromiso moral conmigo mismo. Me siento orgulloso de los tres locales, pero el Mesón es la ‘casa madre’. Y para la gente más cercana o clientes de siempre, saben perfectamente también lo que representa para nosotros.
P.Z: Enhorabuena Gonzalo, por todo lo que se ve y por este bonito día que vais a vivir…
G.S: Gracias a ti siempre, Paula.
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